Jornada continua, PISA y el deterioro imparable de la educación pública

Aitor Balbás y 5 firmas más

Plataforma en Defensa de la Jornada Partida de Navarra

2026-ko irailak 21

Recientemente nos hemos encontrado con la noticia de que una nueva orden foral del Consejero de Educación elimina el carácter vinculante de la consulta a las familias para el cambio de jornada partida a continua, dejando la decisión en manos del Consejo Escolar del centro; además, esta decisión se adoptará por mayoría simple.

Teniendo en cuenta que 1) el cambio de jornada partida a continua tiene su origen en una reclamación (no diremos reivindicación en consideración a la etimología del término, puesto que no es algo de lo que se les hubiera privado previamente) del profesorado canario, 2) que el profesorado ha sido el principal impulsor de la implantación de este tipo de jornada y 3) que en el Consejo Escolar de los centros el profesorado y la dirección de los mismos son mayoría, nos tememos que, con esta nueva regulación, el cambio de jornada partida a jornada continua se va a materializar a corto plazo en los pocos centros escolares en los que se mantiene la jornada partida.

En años anteriores ya nos hemos pronunciado en contra de estos procesos, por entender que no es esta una cuestión para decidir en votación ni por las familias ni por el profesorado por conveniencia particular, sino por las autoridades educativas y en base a criterios técnicos. De la misma manera que no es la ciudadanía quien decide qué servicios se incluyen en la cartera de bienestar social, qué prestaciones odontológicas cubre la Seguridad Social o qué materias y qué contenidos contempla el currículo escolar (aunque, viendo la ligereza con la que se toman las decisiones en Educación, puede que no esté lejos el día en que nos propongan votar cuántas horas de matemáticas a la semana deben dar nuestros hijos, o si mejor se incluye iniciación a los videojuegos como asignatura troncal).

El mantenimiento de la jornada partida no debería estar en cuestión, pues la mayoría de los estudios realizados, durante varios lustros ya, así como las conclusiones de las jornadas que organizó el Consejo Escolar de Navarra, indican que la jornada continua no se adapta a las necesidades del alumnado en cuanto a su biorritmo se refiere (sueño, alimentación, descansos entre materias), afectando principalmente a los que más necesidades tienen.

Por más que estos procesos lleven años repitiéndose, no deja de parecernos que trasladar a la comunidad educativa la responsabilidad de establecer la jornada escolar no es un ejercicio de participación democrática, sino una muestra de populismo y de irresponsabilidad política.

Resulta una ironía que el Consejero de Educación adopte esta decisión pocos días después de conocerse los resultados PISA, que han mostrado un fuerte retroceso. Retroceso generalizado en Navarra, España y la UE, se consuela el Consejero (ya se sabe: mal de muchos… epidemia). Sin embargo, la red privada-concertada, en la que apenas hay jornada continua, no sufre el mismo retroceso que la pública, en la que la jornada continua es mayoritaria. No es esta la única razón de la diferencia de resultados entre centros y redes educativas, no nos engañamos. El hecho de que el alumnado con necesidades especiales y con dificultades lingüísticas esté mayoritariamente escolarizado en la red pública son otras causas del descalabro en PISA, pero estas son cuestiones que no aborda el Consejero de Educación.

La brecha en los resultados de una y otra red, junto a la implantación mayoritaria de la jornada continua en los centros públicos, está teniendo otros dos efectos: la segregación del alumnado en función de renta y origen y el aumento de la matriculación en centro privados-concertados. De hecho, los datos del Departamento muestran cómo el alumnado de infantil de la red pública ha pasado de un 68% en el curso 2019-20 a un 62% en el curso actual; y esto en toda Navarra, pues si considerásemos solo la comarca de Pamplona y Tudela, donde se concentran los centros concertados, el aumento de la matrícula en concertada todavía sería mayor.

Como decíamos al inicio, la orden foral de este año viene con la novedad de que la decisión queda en manos del profesorado, que dispone de mayoría en el consejo escolar de centro. No entendemos que busca con esta modificación el Consejero. ¿Paz social? No la tendrá. Poco ha tardado el sindicato STEILAS en salir al paso de la noticia para pedir que ‘el tiempo de atención al alumnado por las tardes’ en jornada continua cuente como ‘docencia directa’. Nos parece una pretensión abusiva y sin fundamento alguno. Si esas horas de ‘atención’ son ‘docencia directa’ para los alumnos, esas horas serían académicas y excederían con mucho la jornada semanal y anual legalmente establecida. Además, ¿no es una contradicción clara exigir que esas horas sean ‘docencia directa’ y querer mantenerlas ‘optativas para el alumnado’, cuando el sistema educativo es obligatorio?

Terminamos esta carta manifestando nuestra decepción con las autoridades educativas y lamentando la depauperación continuada que está sufriendo el sistema educativo público.

Gehiago