Ante la vuelta al trabajo en TRW

El pasado miércoles 8 de abril la Dirección de TRW comunicó al Comité de Empresa que, por silencio administrativo, se hacía efectivo un ERTE por fuerza mayor.

SECCCIóN SINDICAL DE CGT EN ZF-TRW

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La planta cesó la producción (exceptuando alguna tarea puntual) desde que el domingo 15 de marzo CGT convocara de urgencia al Comité de Empresa para que exigiese a la Dirección la paralización inmediata de la producción desde el día 16 para evitar así posibles contagios, a lo cual la empresa (que ya había ocultado 1 posible caso al Comité) accedió reconociendo que no podía garantizar la salud de los trabajadores.

El pasado jueves 2 de abril, después de 18 días sin actividad, la Dirección de TRW comunicó al Comité su intención de plantear un ERTE por fuerza mayor y decía buscar el apoyo de los sindicatos a los que daba 2 horas para responder y sin facilitar toda la documentación relativa al ERTE que iba a presentar.

Los miembros de la sección sindical de CGT en TRW no somos títeres a los que pueda manejar a su antojo la dirección de TRW y tampoco seguimos ciegamente a ningún gurú sindical. CGT se compone de personas con un criterio propio, por lo que es indispensable para nosotros debatir las propuestas para consensuar una postura común y no vamos a renunciar a nuestra manera de funcionar por chantajes o presiones de la Empresa u otras fuerzas sindicales.

Finalmente, todos los sindicatos del comité (CCOO, UGT, ELA, LAB y ESK) excepto CGT avalaron con su firma el ERTE impuesto por la empresa.

Pasamos a reseñar los puntos que consideramos más relevantes del acuerdo alcanzado entre el Comité y la Dirección:
1.- EL ERTE será con carácter retroactivo a día 16 de marzo.
2.- El ERTE afecta a todo el personal de la empresa excepto a los Manager.
3.- Se complementa la cantidad percibida por el paro hasta cobrar lo mismo que si se estuviera de baja por contingencia común y sin nocturnidad.
4.- Desde el 1 de abril la Dirección de la empresa podrá obligar a los trabajadores que tengan horas (de años pasados) al disfrute de éstas, potestad que la empresa ostentara hasta el 31 de julio.
Respecto al punto 4o, CGT siempre hemos estado en contra de las horas extras por el empleo que se destruía. De hecho, durante los últimos años hemos presentado un sin fin de propuestas para evitarlas pero han sido siempre ignoradas tanto por la empresa como por el resto del comité.

Sin embargo, no podemos avalar esta forma de eliminarlas ya que de esta manera no se genera empleo (lo cual ha sido siempre nuestro objetivo al respecto) y la empresa, una vez más, manejará estas horas a su antojo. Además, tenemos serias dudas sobre cómo encaja esto con la legalidad.

Creemos que de aplicarse esta medida se podría estar vulnerando los derechos de los trabajadores afectados, los cuales podrían denunciar a la empresa.

Al margen de no estar de acuerdo ni con las formas ni con el fondo ni con la supuesta legalidad de este ERTE, CGT tenemos que recordar a la sociedad navarra que estamos hablando de ZF: una multinacional que lo primero que hizo tras comprar TRW fue alardear de que se iban a convertir en la segunda multinacional más competente del sector de proveedores para, acto seguido, despedir de manera improcedente a 123 trabajadores fijos en menos de un año para sustituirlos por eventuales. La misma multinacional que escandalizó a toda la sociedad navarra hace unos años imponiendo un ERE infame, plagado de mentiras y con una prepotencia sin igual después de llevarse millones de nuestras arcas en forma de subvenciones exigidas a nuestros gobiernos bajo amenazas de deslocalización.

CGT entendemos que es la multinacional ZF la que debe hacerse cargo de las pérdidas que se puedan derivar de las adversidades actuales. Y, desde luego, CGT no va a avalar que esta empresa robe, otra vez, los recursos de la clase trabajadora cuando ésta más los necesita.

En estos días, ZF-TRW, como casi todas, va a definir el plan para la vuelta al trabajo. Unos planes que por referencias que ya se han hecho en Volkwagen Navarra consideramos prematuros, ya que por un lado van a quitar recursos de EPIS a los centros sanitarios y por otro consideramos, al igual que muchos expertos, que los centros de trabajo se van a convertir en focos de contagio. El principal problema es que hay mucha gente asintomática que puede tener el virus sin saberlo y trasmitirlo inconscientemente. La única forma de garantizar dentro de lo posible que nadie con virus vaya al trabajo es haciendo pruebas con el test (con el margen de error que supone) cuestión que tanto el gobierno estatal como el autonómico deberían exigir como requisito indispensable para entrar al trabajo, priorizando, eso sí, que primero dispusieran de ellos los servicios de salud.

Todas las empresas saben que van a poner en riesgo a los trabajadores, a sus familias y, en consecuencia, a toda la población, pero claro, la salud pública no entra dentro de sus prioridades. Es nuestra obligación, como sindicato de clase, advertir a la sociedad del grave peligro que supone que los trabajadores sean obligados a volver a la normalidad laboral antes de contar con los recursos (tests) necesarios para poder tomar medidas eficaces que garanticen que los centros de trabajo no se conviertan en nuevos focos de contagio.

Gehiago