“El mercado de la vivienda ha fracasado y hacen falta políticas públicas mucho más ambiciosas: intervenir el mercado, ampliar el parque público, movilizar vivienda vacía…”
En un momento en el que el acceso a una vivienda digna está de total actualidad y en el que se reclaman medidas efectivas para garantizar este derecho, Ahotsa.info entrevista a Laura Aznal, portavoz de de EH Bildu y candidata de la formación abertzale a las próximas elecciones autonómicas. Aznal ha visitado recientemente Viena para conocer de primera mano las políticas en materia de vivienda que se desarrollan en la capital austriaca.
Laura Aznal
EH Bildu
2026-ko irailak 28
Has visitado recientemente Viena, un viaje relámpago para conocer de primera mano las políticas de vivienda que se desarrollan en esta capital. ¿Por qué es para EH Bildu Viena un referente en materia de vivienda? ¿Qué es lo que os ha llamado la atención de sus políticas públicas?
Austria y en concreto Viena siempre ha sido un referente, un modelo en el desarrollo de políticas públicas de vivienda. En EH Bildu hemos asumido esta cuestión como una de nuestras prioridades absolutas porque hacemos nuestras las preocupaciones de la gente y el derecho a una vivienda accesible es sin duda una de las cuestiones que más preocupan a la ciudadanía navarra. Hemos conocido in situ cómo es posible llevar a cabo otro tipo de políticas en materia de vivienda. En Viena llevan décadas dedicando esfuerzos y recursos para que la vivienda sea un derecho garantizado. Se han dedicado presupuestos necesarios para impulsar la construcción de vivienda social, para evitar la especulación y para limitar el incremento desorbitado de precios que padecemos aquí.
Y hay un elemento histórico que me parece especialmente interesante. Desde 1922 Viena no es solo una ciudad, sino también uno de los estados federados —Länder— de Austria, con capacidad legislativa, ejecutiva y fiscal propia. La propia ciudad de Viena explica que esa nueva autonomía fiscal permitió dotar de una base financiera mucho más sólida a las políticas de vivienda social. En enero de 1923 se creó un impuesto específico destinado a financiar vivienda y, pocos meses después, se aprobó el primer gran programa para construir 25.000 viviendas. Es un buen ejemplo de hasta qué punto el autogobierno y la capacidad de decidir sobre los propios recursos son herramientas fundamentales para desarrollar políticas públicas transformadoras.
Un siglo después, el resultado de aquella apuesta sostenida en el tiempo está ahí: Viena dispone actualmente de unas 220.000 viviendas municipales y alrededor de 200.000 viviendas cooperativas y subvencionadas. Según datos de la propia ciudad, aproximadamente el 62 % de la población vienesa vive en alguna de estas modalidades de vivienda asequible. No es fruto de una medida aislada, sino de décadas de intervención pública sostenida. Cuando hay voluntad política y se aplican medidas sostenidas en el tiempo, es posible desvincular la vivienda de los mercados de negocio especulativos.
Nosotros venimos diciendo además que vivimos tiempos extraordinarios y que los tiempos extraordinarios requieren respuestas extraordinarias. La vivienda es probablemente uno de los ámbitos donde esa afirmación resulta más evidente. No podemos afrontar una situación excepcional limitándonos a hacer exactamente lo mismo que hemos hecho siempre.
“Viena dispone actualmente de unas 220.000 viviendas municipales y alrededor de 200.000 viviendas cooperativas y subvencionadas. Aproximadamente el 62 % de la población vienesa vive en alguna de estas modalidades de vivienda asequible”
Hay quien podría pensar que lo que funciona en Viena, una ciudad de más de dos millones de habitantes, no tiene por qué funcionar en Iruñea, una capital de provincia…
Iruñea es la capital de Nafarroa y de Euskal Herria y podemos decir que el Ayuntamiento de Iruñea gobernado por EH Bildu está llevando a cabo políticas en materia de vivienda que pueden ser modelo para otras ciudades y territorios. Ha elaborado un plan ambicioso, ha limitado la proliferación de alojamientos turísticos, ha impulsado un urbanismo favorecedor de la construcción de vivienda social y llevado a cabo medidas para garantizar el acceso a la vivienda a las personas más vulnerables. Muchas de las políticas llevadas a cabo en Viena pueden ser perfectamente extrapolables a Iruña siendo muy conscientes de la escala de la ciudad y de que han de venir acompañadas de medidas emprendidas por el Gobierno de Navarra y el Departamento competente en materia de vivienda.
Evidentemente, no se trata de copiar el modelo vienés como si Iruñea y Viena fueran realidades idénticas. Se trata de aprender de sus principios: una Administración que no renuncia a intervenir en el mercado, un parque público fuerte, políticas mantenidas durante décadas y la voluntad de utilizar todas las competencias disponibles para garantizar el acceso a la vivienda. Eso sí es perfectamente trasladable a Nafarroa.
Porque, más allá de la escala, hay una gran diferencia. Viena, como decimos, tiene más competencias que un ayuntamiento en Nafarroa y, para intervenir el mercado de la vivienda, hace falta muchas herramientas jurídicas y recursos económicos. Por lo que las políticas de vivienda, evidentemente, trascienden del municipalismo.
Y precisamente por eso es importante hablar también de autogobierno. Cuantas más herramientas tengamos para regular, planificar, movilizar recursos y desarrollar nuestras propias políticas de vivienda, mayor capacidad tendremos para responder a nuestra propia realidad social y territorial.
“Se trata de aprender de sus principios: una Administración que no renuncia a intervenir en el mercado, un parque público fuerte, políticas mantenidas durante décadas y la voluntad de utilizar todas las competencias disponibles para garantizar el acceso a la vivienda”
Viena es, además, un gran referente turístico, y no precisamente barato. ¿Cómo han hecho frente a la gentrificación, a la especulación y a los efectos negativos del turismo en la vivienda?
Sí, hemos comprobado que Viena es una ciudad muy cara. Allí se han invertido muchos recursos públicos para la construcción de vivienda protegida. Es evidente que el Gobierno debe poner la vivienda en la primera línea de prioridades y esto debe tener un reflejo directo en los presupuestos generales de Navarra. En Viena se han tomado medidas concretas frente a la gentrificación y los efectos negativos del turismo como por ejemplo limitar el número de días al año que se puede alquilar un inmueble con fines turísticos. De hecho, en Viena existe un límite de 90 días al año para el alquiler ocasional de viviendas en las plataformas turísticas.
Y no se han quedado ahí. Desde julio de 2024, superar esos 90 días requiere una autorización específica y temporal, incluso fuera de las zonas residenciales especialmente protegidas. Y, ante la aparición de nuevas fórmulas para intentar eludir la regulación, Viena está preparando nuevas medidas de control y registro. Es interesante también por lo que demuestra: regular no consiste en aprobar una norma y olvidarse del problema, sino en evaluar continuamente sus efectos y cerrar las vías que se utilizan para sortearla.
El turismo genera actividad económica y forma parte de nuestras ciudades, pero la función residencial de la vivienda debe estar protegida. Cuando el alojamiento turístico empieza a expulsar vivienda del mercado residencial, las instituciones tienen la obligación de intervenir.
“El turismo genera actividad económica y forma parte de nuestras ciudades, pero la función residencial de la vivienda debe estar protegida”
Hay quienes se oponen a regularizar el sector de la vivienda y apuestan porque sea el mercado quien fije las reglas. Quizás en Euskal Herria sean ya los menos, pero todavía hay muchas reticencias a tomar medidas reguladoras sobre los alquileres, la vivienda pública, el alza de los precios… ¿Qué intereses hay detrás de estas posiciones y por qué cuesta tanto regular estas cuestiones si benefician a la mayoría de la población?
Nosotras partimos de una constatación clara: el mercado de la vivienda ha fracasado y es hora de las políticas públicas. Los precios se han alejado de los salarios y demasiadas familias tienen enormes dificultades para acceder o mantenerse en una vivienda digna. Por eso defendemos que las instituciones tienen que intervenir y garantizar que la vivienda cumpla su función social.
Y cuando hablamos de los intereses que existen detrás de la desregulación, no tenemos que irnos muy lejos. En Nafarroa tenemos ejemplos como Testa Residencial o Catella Group. Estamos hablando de viviendas que en muchos casos fueron construidas como vivienda protegida y que hoy están en manos de grandes tenedores y fondos buitre, mientras cientos de familias viven con la incertidumbre de poder perder su hogar.
En Sarriguren, por ejemplo, la problemática vinculada a Catella afecta a 168 familias.
Y con Testa estamos viendo ahora cómo se está comunicando a familias residentes en unas 500 antiguas VPO de distintos barrios y localidades navarras que sus contratos no serán renovados cuando venzan.
Son situaciones que muestran con mucha claridad qué ocurre cuando la vivienda se trata fundamentalmente como un activo del que obtener rentabilidad.
Por eso nosotros lo decimos claramente: existe un derecho a la vivienda, pero no existe un derecho a especular con ella. Regular significa poner el derecho de las personas a tener un hogar por delante de los intereses especulativos y utilizar todas las herramientas públicas disponibles para evitar que las decisiones de un fondo de inversión puedan poner en riesgo el proyecto de vida de cientos de familias.
“Existe un derecho a la vivienda, pero no existe un derecho a especular con ella. Regular significa poner el derecho de las personas a tener un hogar por delante de los intereses especulativos”
La cuestión de la carestía y el acceso a la vivienda es ya una de las principales preocupaciones de la población. EH Bildu ha lanzado la propuesta ‘Posible 30K’ para Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. ¿En qué situación nos encontramos en Nafarroa y qué proponéis para solucionar el problema de la vivienda? ¿Crees que se está trabajando en la buena dirección desde el Departamento de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias del Gobierno Foral?
La pasada primavera EH Bildu presentó una estrategia de vivienda para Hego Euskal Herria, con un diagnóstico común y una idea muy clara: el mercado de la vivienda ha fracasado y hacen falta políticas públicas mucho más ambiciosas. Esa estrategia se concretó después de manera diferente en cada territorio. En la CAPV, por ejemplo, a través de la propuesta ‘Posible 30K’; y en Nafarroa mediante un Decálogo con las diez principales medidas concretas. Lo que proponemos con el Decálogo tiene que ver con intervenir el mercado, ampliar el parque público y regulado, movilizar vivienda vacía, reforzar la inspección o combatir la despoblación.
Además, quisimos que no fuera un documento para quedarse en una sala de prensa o en unas charlas. Lo convertimos en una herramienta pensada para llegar directamente a la ciudadanía y se buzoneó en prácticamente todas las viviendas de Nafarroa.
Respecto al Gobierno de Navarra, nuestra valoración es que la dirección es correcta y que en estos años se ha avanzado, especialmente en el terreno legislativo. Se han puesto en marcha instrumentos que hace no tanto parecían impensables: las zonas de mercado residencial tensionado, la limitación de precios en esos ámbitos, etc.
Por tanto, aunque la situación a día de hoy continúa siendo crítica, no partimos de cero y sería injusto decir que no se ha hecho nada. EH Bildu, además, ha sido parte activa de muchos de esos avances. Pero precisamente porque sabemos que intervenir funciona, creemos que hay que aumentar más la ambición.
No se pueden cambiar las reglas del mercado de la vivienda sin cambiar también las reglas presupuestarias. Si queremos construir un parque público potente, recuperar vivienda mediante tanteo y retracto, movilizar vivienda vacía o actuar frente a grandes tenedores, hacen falta muchos más recursos y una planificación estable a varios años.
Y tampoco se puede intervenir de verdad el mercado sin una capacidad suficiente de inspección y control. A día de hoy, el servicio de inspección del Departamento de Vivienda es totalmente insuficiente. Aprobar buenas normas es imprescindible, pero si después no hay medios para comprobar su cumplimiento, detectar fraudes o actuar frente a contratos que tratan de esquivar la regulación, esas normas pierden eficacia. Nuestro Decálogo ya planteaba precisamente reforzar los servicios de inspección y mediación.
Por último, creemos que hay que revisar también el alcance territorial de las medidas. No tiene mucho sentido reconocer que existe un problema estructural de acceso a la vivienda y, al mismo tiempo, dejar fuera de las zonas tensionadas a una parte muy importante de Nafarroa. Precisamente, a todo el entorno rural, donde al problema está intrínsecamente relacionado con el problema de la despoblación. El problema de la vivienda no termina donde acaba la Comarca de Pamplona. Por eso defendemos utilizar todas las herramientas disponibles y extender la intervención a todo el territorio. No nos conformamos con la declaración de zonas tensionadas de los 21 municipios.
“Si queremos construir un parque público potente, recuperar vivienda mediante tanteo y retracto, movilizar vivienda vacía o actuar frente a grandes tenedores, hacen falta muchos más recursos”
Todo lo que se haga en aras de facilitar el acceso a la vivienda es bienvenido, pero muchas veces parece que no es suficiente. Da la sensación de que a cada medida que se adopta, el mercado le busca la vuelta para hacer “trampas”, como lo que está ocurriendo con los alquileres de temporada fraudulentos para sortear la Ley de Vivienda. Resulta desesperante…
Sí, pero precisamente por eso no podemos resignarnos. Las normas no son fósiles. Se aprueban para responder a una determinada realidad y, cuando esa realidad cambia o aparecen nuevas fórmulas para intentar esquivarlas, las instituciones tienen que ser capaces de adaptar la regulación.
Un militante nuestro suele decir que la legislación es como un árbol: hay que ir podándolo, dándole forma y cuidándolo constantemente para que siga cumpliendo su función. Y, a veces, también hace falta hacerle un injerto. Me parece una buena metáfora, porque expresa muy bien que las leyes no pueden quedarse congeladas mientras la realidad cambia.
Lo estamos viendo con los contratos de temporada. Si una figura pensada para una finalidad concreta empieza a utilizarse para eludir las limitaciones del alquiler habitual, hay que detectarlo y actuar. Y ahí la inspección es absolutamente fundamental. No basta con aprobar leyes ambiciosas si después no tenemos capacidad suficiente para comprobar que se cumplen.
A finales del año pasado había un solo inspector dedicado a vivienda en Nafarroa y hoy hay dos. Es un avance, pero sigue siendo una capacidad claramente insuficiente para el nivel de intervención del mercado que estamos planteando. Cuanto más regulamos, cuanto más queremos controlar precios, movilizar vivienda vacía o combatir usos fraudulentos, mayor tiene que ser también la capacidad pública para inspeccionar y hacer cumplir esas normas.
A esto nos referimos cuando decimos que vivimos tiempos extraordinarios y que hacen falta respuestas extraordinarias. No basta con tener leyes más adecuadas. Hacen falta recursos, personal, información y capacidad de reacción. Ahí creemos que todavía hace falta mucha más ambición.
“Cuanto más regulamos, cuanto más queremos controlar precios, movilizar vivienda vacía o combatir usos fraudulentos, mayor tiene que ser también la capacidad pública para inspeccionar y hacer cumplir esas normas”
