Reclamando lo evidente

Podríamos decir que algo falla, cuando esta sociedad aún sigue reclamando lo evidente, lo que por lógica, por ética y por justicia ya debería ser.

Mikel Mundiñano y Jone Galarza, miembros de Sare Nafarroa

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Pero en esta Navarra nuestra del siglo XXI, seguimos viviendo con prohibiciones para que los/as niños/as puedan disfrutar con los payasos que les hacen reír, con pensiones indignas que condenan a nuestros/as mayores a una situación precaria tras una vida entera de trabajo, con el miedo, la precariedad, la violencia como norma para las mujeres, con una (in)justicia que condena a diez años de prisión a jóvenes por una pelea de bar.

En resumen, estamos ante una situación con demasiadas demandas pendientes, demasiadas injusticias y demasiados derechos vulnerados. Pero también estamos ante una sociedad que no duda en salir a la calle para reclamar lo que le corresponde, para reclamar un futuro mejor. Y así lo haremos, una vez más, este próximo 21 de diciembre en Iruña. 

Para reclamar que aún sigue habiendo personas a las que la justicia a privado de libertad, y el Estado, aplicando una política penitenciaria de excepción, además priva del derecho a estar cerca de los suyos, al derecho a la salud y a la vida, al derecho a seguir las vías ordinarias marcadas por la ley vigente, al derecho a la reintegración a la vida en sociedad… derechos que a día de hoy siguen siendo vulnerados. 

Pero también para reclamar que esta situación no beneficia a nadie, que el odio y la venganza no lleva más que a más odio y dolor. ¿No ha sufrido ya bastante nuestro pueblo? El 21 de diciembre, también queremos lanzar un mensaje claro a favor de esa convivencia que tanto reclama esta sociedad, dispuesta, en su mayoría a dar pasos para dejar atrás tantos años de dolor y sufrimiento.

    En Navarra hay hoy 37 personas presas a raíz del conflicto vasco. 37 personas presas, con un entorno familiar cercano censado en 941 personas. Todas ellas castigadas a hacer centenares de kilómetros cada vez que tienen que visitar a su ser querido, obligadas a arriesgar “vida y hacienda” en unos viajes interminables que nunca tendrían que haber emprendido si imperaran la ley y el sentido común. ¿Por qué castigar a las familias, que nada tienen que ver, si no es por un motivo de venganza e intención de causar más sufrimiento? 

Esta sigue siendo la cruda realidad aún tras diez años desde la última acción armada de ETA, y año y medio más tarde de que ésta dejara de existir. Cuando desde múltiples instancias tanto locales como internacionales se viene señalando la imperiosa necesidad de dar una solución definitiva a este problema para construir un escenario de paz sólido. Cuando también desde muchos foros de encuentro de víctimas multilaterales se está apuntando la necesidad y la disposición para avanzar es ese camino.

    En una Navarra con unos estándares de bienestar y desarrollo propios de la Europa más avanzada, es esta una realidad absolutamente inaceptable. Pareciera que no queremos aprender ni de nuestro pasado ni de las realidades que vemos a nuestro alrededor. Esta sociedad reclama un futuro mejor del que heredamos, un futuro en paz y convivencia para las nuevas generaciones.

    Somos muchas las que pensamos que sí. Que esta vez se ha abierto una oportunidad única que no tendríamos que desaprovechar. Se abre una nueva oportunidad con correlaciones de fuerza teóricamente proclives a las soluciones tanto en las Cortes de Madrid como en las principales instituciones de Navarra. La experiencia nos enseña que las soluciones no entran solo con que se abra la ventana.

 Hay que empujarlas con fuerza desde la calle para que terminen haciendo sitio. Por eso es tan importante tu presencia en Iruñea el 21. Para empujar desde la calle a las soluciones. Para que nadie pueda cerrar esta vez las ventanas.

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