La deriva deshumanizadora de la política municipal
Álvaro Cía García
Punto de Información para personas Migradas/ Migratuendako Informazio Gunea (PIM-MIG)
2026-ko urriak 27

El Ayuntamiento de Pamplona/Iruña continúa con su política de expulsión a personas vulnerables de todos los espacios posibles. Si hace unos meses, con la excusa de la salubridad, los expulsaba del ruinoso convento de Agustinas, ahora les expulsa de la propia calle, aduciendo que es por su seguridad ante el riesgo de inundaciones. Personas que volvían de asistir a cursos de formación para el empleo, se encontraron con que les habían usurpado todas sus pertenencias (ropa, saco de dormir, tienda de campaña, etcétera) y las habían tirado a un contenedor de basura. Ésto ocurrió el lunes 19 de octubre, una de las noches más frías de este otoño. Hoy lunes 26 han permitido recoger parte de sus cosas a los que aún no habían sido expuslados, pero no les han dejado recoger sus tiendas de campaña, que de nuevo han hurtado y destruido. El recurso que les ofrecen son tres noches de albergue y vuelta a la calle, pero esta vez sin tienda ni saco para resguardarse del frío. Jóvenes, muchos de ellos en proceso de inserción sociolaboral, a los que se aboca a una exclusión aún mayor si cabe. No solo no se les ayuda en este proceso sino que se les ponen barreras para expulsarlos a los márgenes de los márgenes de la sociedad.
No podemos entender como un Ayuntamiento que se dice de izquierdas incide una y otra vez en hostigar a la clase trabajadora más precaria y vulnerable. Cómo una Comunidad que presume de ser la que mayor calidad de vida ofrece del Estado (INE 2026), no es capaz de dar techo y refugio a apenas 200 jóvenes de clase trabajadora que aspiran a integrarse en nuestra sociedad. El Ayuntamiento parece temer aplicar políticas humanitarias por el mal llamado efecto llamada. Según estudios de la Comisión Europea, endurecer las políticas no reduce los flujos de migración, que se basan principalmente en las diferencias de renta, oportunidades laborales, redes familiares, y los conflictos, represión e inestabilidad en los países de origen. Es decir, la migración va a continuar, como migraron nuestros ancestros, y en nuestra mano está aplicar políticas humanitarias e integradoras o políticas fascistas. La deriva autoritaria y deshumanizada que está tomando este Ayuntamiento criminalizando la pobreza, atenta claramente contra la dignidad de las personas y nos retrata como sociedad.
