De cambios y fraudes

Israel Gonzalez Mangado, Conrado García Napal, Isi Caballero (integrantes de Herritar Batasuna)

2017-ko otsailak 11

Muchos son los proyectos que
acechan a nuestra comunidad; proyectos que por un lado siguen respondiendo a
parámetros de rentabilidad económica y, por otro, definen de manera bastante
clara a quienes ahora gestionan el gobierno de Nafarroa. Parámetros de rentabilidad
económica y desarrollo, el único punto importante para quienes solo ven la
sociedad y la entienden desde el capitalismo, sus valores intrínsecos y la
imperiosa necesidad de crecer de manera ilimitada; aunque el planeta sea finito,
al igual que sus recursos. Valores que ahora hacen suyos quienes forman parte
del gobierno denominado “del cambio”, siendo aún más sangrante en el caso de quienes
hicieron bandera de las legítimas e históricas luchas contra esos proyectos y que
ahora abandonan; haciendo lo mismo con los movimientos sociales que las mantienen
aún vivas.

Las luchas contra Itoitz, el TAV u otras como la implantación
desmesurada de infraestructuras eólicas, han sido abandonadas o debidamente
olvidadas; ninguneándolas en favor del Canal de Navarra, negociando a espaldas
de los intereses populares un nuevo convenio con el gobierno español para
seguir construyendo la deficitaria y faraónica línea de Tren de Alta Velocidad,
o la siembra indiscriminada de aerogeneradores saturando los paisajes de Erribera,
Tafalla y Lizarraldea con estructuras que provocan severas –y a veces,
irreversibles- consecuencias negativas sobre la naturaleza, los paisajes y la
afección a la avifauna.

La lucha contra el TAV -por
todo lo que significa de desastre ecológico, despilfarro económico y
endeudamiento de nuestros dineros- ha sido denunciando y lo sigue siendo por
quienes certeramente entienden como prioritaria y necesaria esa lucha.

Personas
y colectivos que ahora asisten estupefactos al espectáculo que supone que el gobierno del “cambio” celebre
el nuevo convenio para seguir construyendo ese monstruo; así como que partidos
y coaliciones que hasta ahora han mostrado su oposición a estas
infraestructuras delirantes, las saluden y bendigan en la actualidad. El proyecto
de TAV es el mismo a pesar del obligado y sibilino maquillaje. ¿Cuál es, si no,
el nuevo proyecto ferroviario en el que se basa el actual convenio? ¿Nos
encontramos, de nuevo, ante una situación como la de la autovía del Leitzaran
donde se quiere vender como victoria política lo que no es más que una derrota
o, cuando menos, una componenda de graves consecuencias?

Hace
escasos días se homenajeaba a Iñaki, miembro de “Solidari@s con Itoitz”, tras su desgraciado fallecimiento recientemente.
Este homenaje se celebraba mientras el Gobierno apostaba públicamente por el Canal de Navarra dando
absolutamente por amortizadas todas las luchas populares y desobedientes de las
últimas décadas. Ignorando, intencionadamente, cualquier tipo de aportaciones
que no provengan de organismos oficiales (NILSA, INTIA…), este gobierno ha
llegado a la conclusión de la “necesidad” imperiosa de la construcción de la
segunda fase del Canal.

De forma sorprendente, para los
nuevos gestores de las más altas instituciones forales , la tristemente famosa
ladera izquierda del pantano de Itoitz ya reposa de forma inamovible. La falta
de seguridad de los pueblos, aguas debajo de la presa, ha sido dada por buena
en pro de una supuesta “agua de boca” de calidad para la ribera navarra; cuando
existen opciones mucho más sostenibles y, a futuro, convenientes incluso para
la propia regeneración del agua del Ebro y sus principales afluentes. Un buen
ejemplo de esto último es la propuesta
defendida por la Fundación Ura Nueva Cultura del Agua, que el
gobierno dice haber tenido en cuenta, pero que jamás viene a explicar con datos
concretos de por qué se considera inapropiada y se descarta.

El
trato a los colectivos contrarios a la ampliación del Canal merece un punto y
aparte. Varios colectivos populares y ecologistas han tenido oportunidad de
reunirse con algunos parlamentarios de partidos que apoyan al actual gobierno
navarro. Pese a haberles hecho llegar distintas aportaciones técnicas respecto
a las nefastas consecuencias futuras, tanto económicas como medioambientales
–ya conocidas en la ampliación de la primera fase en su tramo por la zona de
Tafallaldea- para las zonas de la Ribera adonde se pretende llevar esta vez la
ampliación, estos colectivos han debido enterarse de las intenciones
gubernamentales a través de vías indirectas y nunca en propia boca del
ejecutivo navarro. Además, esta información publicada, se ha ofrecido sesgada
de forma importante y así vienen a denunciarlo algunos grupos ecologistas, como
es el caso de Sustrai Erakuntza. Por lo tanto, ¿Gobierno del cambio o apuesta
en formas y contenidos por los mismos métodos?

Otro
tanto sobre el tercero de los temas antes nombrados: las eólicas. La propuesta de construcción de nuevos parques
eólicos en Nafarroa sigue adelante a pesar de que estos y sus concesiones no
cumplen ni la propia ley del gobierno foral; como así se lo han hecho saber
colectivos sociales y vecinales de las zonas afectadas. Siguen adelante sin
haberse llevado a cabo ningún estudio de necesidades y, si las hubiere, proponer
la potenciación de parques ya existentes o sustituirlos por otros más eficaces.
Sin embargo, mantienen el proyecto sin apostar por la reducción del consumo cambiando hábitos, insistiendo
en la obsesión por el “crecimiento” continuo. Apuestan por las renovables pero
no como alternativa real a combustibles fósiles, importación energética o
electrificación, sino como un complemento
especulativo más. Y para ello, poco importa saturar los paisajes de Erribera,
Tafalla, y Lizarraldea con aerogeneradores si con ello se abunda en el
sacrosanto concepto capitalista del crecimiento.

Y hay quienes antes peleaban contra todo
esto, pero ahora lo apoyan desde el gobierno y lo venden como energía verde
igual que hicieran los anteriores inquilinos e inquilinas de la Diputación.
Igual o peor; podríamos decir sin margen de equivocación.

Desde
nuestro punto de vista y proponiendo en este artículo exclusivamente estos tres
ejemplos -por desgracia hay muchos más-, creemos en la necesidad de construir
una alternativa popular que deseche estos y otros muchos proyectos, y lo hacemos
desde un claro concepto anticapitalista. Estos proyectos son sólo necesarios
desde el prisma del desmesurado crecimiento y el consumo inconsciente de
recursos limitados.

Nosotros apostamos por otros puntos de vista radicalmente
distintos que nos lleven hacia una sociedad respetuosa con la tierra y donde
los recursos admisiblemente susceptibles de ser tomados de la naturaleza sin
esquilmarla, estén al alcance de todas las personas. Y es por ello que, desde
nuestros propios orígenes ideológicos de izquierda transformadora y luchadora;
por que amamos nuestra tierra y la defendemos; porque reclamamos querer ser
libres de ataduras obligadas con otros proyectos nacionales cuando sabemos lo
que somos; por todo ello, consideramos que es hora de organizarse para dar
forma a un nuevo proyecto político que recoja este espíritu.

Debemos además
denunciar esas supuestas oposiciones al actual sistema capitalista –ahora
gestionado por el cuatripartito navarro- que se acaban diluyendo en cuanto se
atisba un mínimo de poder. Es hora de la Unidad Popular. Herritar Batasunaren
garaia da.

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