“Todo ayuda a avanzar y mientras haya una persona durmiendo en la calle, tenemos que seguir trabajando por una sociedad donde realmente nadie quede atrás”

La situación de alrededor de 200 personas sin hogar en las calles de la capital navarra se ha convertido en un problema de primer orden para el Ayuntamiento, que trata de dar solución a una realidad compleja. Las iniciativas populares se multiplican, pero la necesidad de soluciones a largo plazo son urgentes.

Txema Mauleon

Concejal del Ayuntamiento de Iruñea

2026-ko urtarrilak 9

El problema del acceso a la vivienda digna afecta al conjunto de la población, pero es aun mayor si hablamos de personas migrantes sin papeles de residencia, sin posibilidades de trabajar y que se encuentran en situación de calle. ¿Qué diagnóstico hace el Ayuntamiento de Iruñea y el Área de Acción Social de esta situación?

Efectivamente, el gran problema a nuestro juicio es la falta de papeles y, por tanto, de permiso de trabajo. En estos momentos, por lo que estamos viendo en muchas ciudades, vemos a cientos de jóvenes en todo el Estado sin permiso de trabajo y, por tanto, sin poder trabajar más allá de la economía sumergida. En un contexto, además, en el que hay muchos puestos de trabajo sin cubrir por falta de mano de obra, es el principal problema a atajar. Hablamos de jóvenes que han venido a trabajar para labrarse un futuro y, por eso, tanto para ellos mismos como para la sociedad de acogida, esa es la clave que beneficia a ambas partes. Un empleo que lógicamente, si es digno, debe dar para que las personas puedan acceder a vivir en una vivienda, siquiera compartida como hay hoy cientos de personas.

“El sinhogarismo es un síntoma de una mala política migratoria española y europea, no la falta de recursos para personas sin hogar”

Se habla de alrededor de 200 personas en situación de calle en la capital navarra. Siendo un número tan concreto ¿por qué es difícil dar una solución definitiva a esta situación?

Sobre todo porque hoy el sinhogarismo es, fundamentalmente, un síntoma de una mala política migratoria española y europea. Es decir, la causa estructural del sinhogarismo hoy, no es la falta de recursos para personas sin hogar, es fundamentalmente la falta de papeles y empleo para cientos de personas migrantes. Eso hace que esa cifra de 200 personas varíe bastante. Me explico: Hoy en situación sin hogar hay dos perfiles básicamente; personas en situación de alta exclusión, en muchas ocasiones con patologías de salud mental, consumos, o patología dual, etc., que denominamos perfil tradicional, y un segundo grupo que son personas migrantes de reciente llegada (fundamentalmente desde la pandemia hasta aquí) que no tienen apoyo familiar en esa llegada. Esto se olvida, pero conviene señalar que al año llegan a Navarra en torno a 8.000 personas como saldo migratorio, y la inmensa mayoría no están en situación de calle.

En ese sentido, tras triplicar las plazas de acogida, de 50 a 155 plazas, hoy podríamos estar dando alojamiento al 100% de las personas que estaban en calle cuando llegamos. ¿Qué ocurre? que la llegada de nuevas personas migrantes (hoy son más de 2/3 del total), prácticamente todas sin papeles, supera en número a las que logran las tres claves para dejar las plazas libres para otras personas, esto es, papeles-empleo-vivienda. Evidentemente, en un contexto de mucha demanda de empleo, los papeles (acompañados de formación laboral, que es otro de los ejes en el que hemos puesto toda la prioridad), son imprescindibles, y aquí debemos mirar al Estado y a Europa en sus políticas migratorias.

El Ayuntamiento está redoblando sus esfuerzos y recursos para atender esta dramática situación, pero como bien dices, hoy son 200 las personas en situación de calle, pero mañana pueden ser muchísimas más. ¿Es posible diseñar protocolos y recursos de asistencia capaces de tener la flexibilidad necesaria para atender esos vaivenes? ¿Cuenta el Ayto. de Iruñea con los recursos necesarios para ello?

La realidad de las personas sin hogar es variable, hay diferentes perfiles que necesitan respuestas diferentes, por eso estamos creando recursos flexibles y heterogéneos para poder atender las diferentes realidades, perfil tradicional, jóvenes con grandes capacidades, jóvenes con policontingencias, mujeres, familias con menores… Hasta que llegamos nosotros solo había un albergue con dos programas, y hoteles sin acompañamiento, esto generaba una puerta giratoria en la que las personas y familias recaían y debían de volver a ser atendidas, no era efectivo. Con los nuevos recursos, en vivienda con acompañamiento y reforzando la formación y acceso al empleo se previene mucho más la recaída.

“Cuando llegamos, nos encontramos con un servicio de 50 plazas de albergue. Además de triplicar las plazas permanentes para todo el año con viviendas municipales abandonadas y que hemos rehabilitado, subimos a 165 en ola de frío y a 205 en situaciones de emergencia climática”

En números, cuando llegamos, nos encontramos con un servicio que era el mismo que hace 15 años, 50 plazas de albergue complementado con unos pocos vales de pensiones-hotel en ola de frío. Es decir, a pesar de esta nueva realidad migratoria, no se había fortalecido en prácticamente nada el servicio frente al sinhogarismo. Hoy, además de triplicar las plazas permanentes para todo el año, de 50 a 155, la mayoría además en viviendas municipales que estaban abandonadas y hemos rehabilitado, subimos a 165 en ola de frío (noviembre a marzo) y a 205 en situaciones de emergencia climática. Además, tenemos contratadas 7.000 pernoctaciones al año en pensiones-hoteles, todo lo cual nos da cierta flexibilidad. ¿Qué ocurre? Que efectivamente, aunque estamos atendiendo a más gente que nunca, la llegada de nuevas personas a la ciudad en esta situación de precariedad, hace que se llenen todas las plazas y tengamos lista de espera. Esa es la gran dificultad.

El Ayuntamiento respalda la solicitud presentada por Jaso Ikastola para adelantar el derribo de sus antiguas instalaciones donde residen habitualmente personas sin hogar. ¿Qué ocurrirá entonces con las personas que residen en él? Y sobre el convento de las Agustinas, ¿qué tiene que decir el Ayuntamiento?

La experiencia de espacios como Jaso o Agustinas, es decir, locales antiguos ocupados por un número importante de personas sin condiciones adecuadas, sin seguridad, salubridad, etc., generan como estamos viendo situaciones complicadas y peligrosas de todo tipo, poniendo en riesgo, en primer lugar, a las personas que allí pernoctan. Por nuestra parte, trabajamos permanentemente en ofrecer alternativas de alojamiento a las personas, pero también aquí ocurre que la movilidad de las personas es muy alta, unas salen a recursos públicos, otras se van, pero otras vienen. Evidentemente, en el momento que se deban desalojar los edificios en un caso por estar previsto el derribo y en el otro por estar previsto un centro socio-sanitario, procuraremos ofrecer alternativas con los recursos de que disponemos, sabiendo que es muy difícil atender al 100% por las razones que apuntaba anteriormente.

“En el momento que se deban desalojar Jaso y las Agustinas procuraremos ofrecer alternativas con los recursos de que disponemos”

Has tenido palabras de agradecimiento hacia la iniciativa Negu Gorriak para dar techo a personas sin hogar. ¿Hay un trabajo en común o coordinado con esta y otras iniciativas ciudadanas que trabajan con personas en situación de calle?

Si. Tenemos un grupo de trabajo en que nos reunimos con todas las entidades que trabajan con personas sin hogar, además de comunicaciones permanentes, locales municipales cedidos a alguna de ellas, etc. Toda la política municipal se hace ya o con personal público o con entidades sociales sin ánimo de lucro. Ya no trabajamos con empresas con ánimo de lucro. Por mi parte, nuevamente agradecer a todas la entidades sociales su labor e incluso sus críticas, aunque a veces no estemos de acuerdo. Todo ayuda a avanzar y mientras haya una persona durmiendo en la calle, tenemos que seguir trabajando por una sociedad donde realmente nadie quede atrás.

Gehiago