Sobre la huelga del 11N

Txus San Vicente

Militante de CGT-LKN Nafarroa

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Desde CGT Nafarroa, llamamos a secundar la huelga del próximo 11 de noviembre y nos gustaría incidir en cuatro aspectos:

1- Reivindicamos el poder popular que nos ha traído hasta aquí. Esta huelga no nos la regala nadie. Es consecuencia de años de organización y lucha de la clase trabajadora en asambleas, en debates, en los aprendizajes del día a día, poniendo el cuerpo para parar los desahucios. Sin todo esto, no hubiéramos conseguido el actual escenario movilizador. Y sin embargo, esta huelga no es el final de algo; al revés, tiene que ser un paso determinante hacia un nuevo proceso, en el que mediante la organización popular, recuperemos la vivienda como derecho. Así que sí, el 11N es el momento de poner la vivienda en el centro, pero también es el momento de hacer valer este poder popular organizado como herramienta imprescindible de transformación.

2- Las instituciones están fracasando. Desde CGT Nafarroa, hacemos un llamamiento a llenar las calles ese día, a vaciar los centros de trabajo, paralizarlo todo para acabar con un modelo que convierte un derecho básico en un bien especulativo; un modelo de acceso a la vivienda, que se materializa en un sistema extractivista que saquea el salario de las clases trabajadoras -con un impacto salvaje en las más precarizadas-, para trasladarlo directamente a las clases rentistas a través del pago del alquiler. Y su impacto en la distribución de la riqueza en Navarra es claro: en Iruñea, las rentas de las personas más acomodadas crecen hasta cuatro veces más que en las zonas menos prósperas y el doble que en los barrios de clase trabajadora joven, según datos del Atlas de la Distribución de la Riqueza, publicados este año por el Instituto Nacional de Estadística. Otro dato que apunta en la misma dirección: según un informe del Ministerio de Consumo y el CSIC, la renta de los multiarrendadores multiplica por cuatro la del inquilinato. Por eso, la lucha por el acceso a la vivienda, es lucha de clases en estado puro.

Hacemos un llamamiento a secundar la huelga para denunciar que estamos ante esta situación porque los sucesivos gobiernos han dinamitado el derecho a la vivienda, poniéndolo en manos de los mercados. Esos que hacen que en algunas zonas de la comarca de Iruñea, el precio de la vivienda subiera un 70% entre 2018 y 2023 y un 60% en el alquiler; mientras la pérdida de poder adquisitivo de la clase trabajadora, mediante el desacople entre la subida desbocada del IPC y los salarios, es de las más pronunciadas del resto de comunidades en 2026. En definitiva: en estos momentos, tener un empleo no es garantía de recibir un salario que te permita acceder a un techo digno.

3- Será antirracista o no será: hacemos un llamamiento a secundar la huelga para decir no a este expolio planificado, que tiene rostro de mujer, el de aquella que se ve obligada a seguir conviviendo con su maltratador; tiene rostro de quien es expulsado de su barrio por la proliferación de pisos turísticos que han disparado el precio; tiene rostro de quien no pone la calefacción en invierno por no poder pagarla; tiene rostro joven, de quien no puede iniciar un proyecto de vida; tiene rostro del trabajador de piel más oscura, que no tiene otra opción que meter a toda su familia en una habitación o, directamente, vivir en la calle.

Y aquí conviene detenerse. Porque la realidad navarra también es contundente al respecto: en nuestra comunidad el sinhogarismo ha aumentado un 83%, siendo los asentamientos en Aranzadi la consecuencia más violenta del sistema especulativo que rige el acceso a la vivienda. 200 trabajadores y trabajadoras, principalmente varones y procedentes del Magreb, expulsados a los márgenes de los márgenes, y a quienes el Ayuntamiento de Iruñea, no ha dudado en desalojar dos veces por la fuerza este año. Sin orden judicial, sin alternativa habitacional y en esta última ocasión, con un ensañamiento obsceno, privándoles de sus pocos bienes, imprescindibles para su subsistencia: su tienda de campaña, sus mantas, su ropa… Aquí está otra de las claves: este modelo desregulado, rentista y especulativo de acceso a la vivienda, es una herramienta imprescindible para apuntalar un orden social patriarcal y racista, que condena a la exclusión residencial a quienes menos salario perciben: mujeres y migrantes de clase trabajadora, principalmente.

4- Hay otro modelo posible. Que este que nos quieren imponer, además de destrozar las condiciones de vida de la clase trabajadora, paraliza la economía porque no genera actividad real, no genera puestos de trabajo. Simplemente genera economía especulativa al servicio del capital. Las medidas inmediatas están claras: el cese de todo desahucio sin alternativa habitacional digna; expropiación de las viviendas acumuladas con fines especulativos por bancos, SOCIMI y fondos de inversión; prohibición de los pisos turísticos en zonas residenciales; y la bajada inmediata y drástica de los alquileres para que no superen un tercio de los ingresos del inquilinato. En el caso de Iruñea, el realojo inmediato de las personas desalojadas en Aranzadi en cualquiera de los albergues que el ayuntamiento y el Gobierno Foral mantienen vacíos y sin uso. Porque quienes están hoy en la calle, son de las nuestras, y defender sus derechos, es defender el derecho a la vivienda, la sanidad o la educación públicas.

Estas, unidas a otras medidas generales: subidas salariales vinculadas al IPC, que en un contexto de tensiones globales y cambio climático va a seguir subiendo; reducción de la jornada laboral, para que la clase trabajadora se beneficie de los desarrollos tecnológicos que mejoran la productividad y no solo se traduzcan en beneficios empresariales; reducción del gasto militar, para priorizar la inversión social.

Por todo ello, el próximo 11 de noviembre haremos huelga y convocaremos a las 11.30 una concentración en la Plaza del Vínculo junto a CNT, Solidari, Derecho a techo y más colectivos sociales, con el lema “Por una vivienda y unos sueldos dignos, unamos las luchas de la clase trabajadora”. Para posteriormente unirnos en columna a la convocatoria unitaria.

Gehiago