SOS Racismo denuncia la escalada de violencia que se está produciendo en Ceuta
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En un comunicado difundido, SOS Racismo Nafarroa denuncia la escalada de violencia que se está
produciendo en Ceuta: “Rechazamos frontalmente, el discurso racista y alarmista que vuelve
a presentar la migración como una amenaza para la seguridad nacional y la identidad
colectiva. Lo que estamos presenciando no constituye una “crisis migratoria”. Es la
expresión más descarnada de un régimen fronterizo construido sobre el racismo y el
colonialismo, la externalización y militarización de las fronteras.
De este modo, el racismo opera como un dispositivo estructural clave en los procesos de
acumulación capitalista. Así pues el capitalismo racial de acuerdo con Robinson y
Bhattacharyya, organiza la distribución internacional y sexual del trabajo y del valor a través
de jerarquías de género, raza y clase legitimando que ciertos cuerpos, debido a su origen
nacional, étnico-racial, clase social, condición migratoria, situación económica u otras
circunstancias, asuman los trabajos más desvalorizados y esenciales en las sociedades
globales y locales.
Es imprescindible tener que recordar que migrar es un derecho y un ejercicio
profundamente político. Es la expresión de la capacidad de las personas para desafiar las
fronteras que el sistema colonial ha impuesto para mantener el orden mundial y establecer
jerarquía entre quienes pueden circular libremente y quienes son mano de obra
desregularizada y exportable.
Como definió Achille Mbembe, la necropolítica consiste en la capacidad del poder para
decidir quién puede vivir y quién puede morir. Las fronteras europeas son hoy uno de sus
principales escenarios. Allí se suspenden derechos, se normaliza la violencia y se
administra la vida de quienes han sido previamente deshumanizados por el racismo.
Ceuta es un laboratorio más donde la Europa Fortaleza perfecciona esa necropolítica. Las
muertes y desapariciones, los internamiento, las devoluciones, las expulsiones, el
despliegue militar, las persecuciones y las agresiones contra personas migrantes (como las
que de están dando ahora en las calles de Ceuta y de las que pocos medios se han hecho
eco), etc forman parte del funcionamiento ordinario de un sistema que convierte la frontera
en un espacio de excepción permanente.
Queremos denunciar, una vez más, el negocio multimillonario de la industria de las
fronteras. La gestión de las fronteras europeas ya no recae únicamente en los cuerpos
policiales y los agentes fronterizos, imágenes que podemos ver en los medios de
comunicación, sino que se articula a través de una compleja red empresarial integrada por
fabricantes de armamento, compañías aeroespaciales, desarrolladores de software,
consultoras tecnológicas y empresas especializadas en inteligencia artificial. De este modo,
el control migratorio se ha convertido en un gran negocio, sostenido por la privatización, la
adjudicación opaca de contratos públicos y un entramado de intereses económicos que se
beneficia del endurecimiento de las políticas migratorias. ¿Quién obtiene beneficios de la
militarización de las fronteras? ¿Qué empresas participan en este negocio y con qué
mecanismos de control y transparencia? ¿Cuántas vidas más deben ponerse en riesgo para
mantener un régimen fronterizo que convierte la movilidad humana en una amenaza y el
sufrimiento en una fuente de beneficios?
Sabemos que el Estado marroquí utiliza la migración como un instrumento de presión
política y diplomática frente a la Unión Europea. Sabemos también que aprovecha estos
episodios para reforzar su posición regional y consolidar su poder. Pero no puede
comprenderse lo que sucede en Ceuta sin comprender este régimen de externalización,
mediante el cual Europa financia, legítima y desplaza la violencia hacia terceros Estados
para mantener lejos de sus fronteras visibles las consecuencias de sus políticas migratorias.
Reducir lo ocurrido a un conflicto diplomático entre Marruecos y España supone ocultar de
nuevo las causas profundas y estructurales de las que el estado español es responsable
directo y que sostienen un orden internacional que necesita fronteras militarizadas para
preservar relaciones de dominación y privilegio.
Esta lógica no termina en Ceuta. Continúa cada día en nuestras calles mediante el
racismo institucional, las identificaciones policiales racistas, la discriminación en el acceso a
la vivienda, al empleo, a la sanidad y a la educación. Continúa cuando las instituciones
hablan de convivencia, integración y diversidad mientras sostienen intactas las estructuras
que producen exclusión y violencia.
La cifra de personas muertas y desaparecidas no para de aumentar, ya son más de 50,
queremos expresar todo nuestro dolor y solidaridad con sus familiares y allegados. Todo
nuestro apoyo incondicional para quienes migran ejerciendo su derecho a buscar una vida
digna y a todas las personas, organizaciones y colectivos que defienden sus derechos
frente a la violencia de las fronteras y el racismo institucional.
Y denunciamos, una vez más, la responsabilidad de unas instituciones que continúan
mirando hacia otro lado, escudándose en la falta de competencias mientras permiten que el
racismo estructural e institucional siga organizando la vida cotidiana, legitimando políticas
de muerte.
Llamamos a organizar una estrategia de autodefensa antirracista colectiva que se construya
desde nuestros colectivos, desde nuestras calles. Debemos hacer frente a quienes
pretenden gobernar desde el miedo, el odio y a quienes sostienen, ejecutan, financian y
aplauden un régimen profundamente racista que convierte nuestras vidas en mercancía y
en objetivo de la violencia de Estado.”
