La importancia de la Tierra para Resistir y Retornar

El cuarto día de nuestra visita con la delegación internacional visitamos la ciudad y la municipalidad de Tyro, en árabe: Sour. En primer lugar, visitamos la Unión de las municipalidades de la región de Tyro(1) donde alcaldes de los 65 pueblos que la componen, junto a agricultores de la zona, nos explicaron cómo desde 2023 la destrucción del Sur del Líbano está siendo masiva. Al igual que sucede en Palestina, lo que Israel lleva a cabo en el sur del Líbano no solo es una ilegal ocupación militar, es un ecocidio en toda regla con incendio de cultivos, tala de árboles frutales, destrucción de pozos de agua y contaminación de tierras. Y nos recuerdan que su lucha junto con la lucha en la Franja de Gaza y en toda Palestina no solo es por la defensa de sus propias tierras, es por la defensa de la Humanidad.

Lidón Soriano

Yala Nafarroa con Palestina

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Muhana Mortada, el responsable de desastres y catástrofes de la Unión de municipios, nos compartió datos precisos de los 48 pueblos afectados por las acciones del ocupante, de los 14 pueblos directamente ocupados detrás de la línea amarilla y parcialmente destruidos con bombas y minas, de las 8.505 casas parcialmente dañadas y de las 6317 completamente destruidas. Datos que sobrecogen, pero que se quedan pequeños comparados con los flujos constantes de población que huye desplazada, aterrorizada por los bombardeos del ocupante pero que, en cuanto puede, vuelve con el corazón en un puño deseando que su casa siga en pie y que los vecinos, que no han querido marcharse, sigan con vida. Uno de estos vecinos es Hassan Dbouk, presidente de la Unión de municipios y alcalde de la histórica ciudad de Tyro, con el que departimos animadamente. A Hassan lo llaman insistentemente las fuerzas de ocupación israelíes para decirle que tiene que abandonar la ciudad y desalojarla. Él siempre se ha negado y nos contó que al final dejó de cogerles el teléfono porque le aburría que le dijeran siempre lo mismo. Un grande. Los vecinos de la zona nos contaban que no solo se ha negado a irse de la ciudad, sino que ha sido el primero en ir a ayudar a los vecinos cuando lo han necesitado tras cada uno de los ataques. Lo dicho, un grande como persona y como político. Hassan pertenece al partido minoritario chií: Amal, y nos contaba como en su juventud, al comienzo de la ocupación por parte de Israel del sur del Líbano en 1982 tras la expulsión de la OLP, él y sus compañeros comenzaron a resistir al ocupante con piedras y hondas y, como los palestinos, con más convencimiento que estrategia y con más dignidad que recursos. Todo dicho con una sonrisa en sus labios y en sus expresivos ojos azules. Ausencia de rabia o de venganza. Solo deseo de poder vivir en paz en su tierra y de tener la seguridad de que trabaja para ello presidiendo la unión de municipios.

En todo momento, y tal y como nos contaban en el hospital de Nabatieh, el día anterior, los datos y la realidad confirman que los objetivos del ejército israelí han sido, fundamentalmente, blancos civiles e infraestructuras civiles.

Como ejemplo de estos crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos por Israel, el bombardeo de uno de los principales centros comerciales de la ciudad de Tyro. El 20 de abril de 2026, 2 minutos y medio antes de que entrara en vigor el alto el fuego firmado por Líbano e Israel, el ejército israelí lanzo un bombardeo masivo sobre 6 edificios residenciales reduciéndolos a escombros. Decenas de personas, que celebraban el comienzo inminente del alto el fuego, fueron asesinadas y otras tantas heridas de gravedad.

Los y las vecinas de los edificios residenciales de 4, 6 y 8 alturas que pudieron escapar o que no se encontraban en ese momento en sus casas, no perdieron la vida, pero sí los enseres personales que te recuerdan lo que fuiste y lo que eres. Todo les fue arrebatado: ropas, libros, recuerdos, álbumes de fotos… Todo quedó fundido por las llamas o enterrado entre las toneladas de cemento hecho añicos. Mientras nos estaban mostrando la enorme destrucción y observábamos las labores de limpieza para desescombrar los restos de lo que, no hace mucho, eran impecables edificios del centro, se acercaron dos mujeres. Una de ellas llamada Sara. Nos contó con voz quebrada que había vuelto a Tyro desde Francia solo cuatro días antes del bombardeo, que había perdido a toda su familia y que iba allí cada día para ver si podía recuperar algún recuerdo de los suyos. La otra mujer, mientras escuchábamos sobrecogidas el desolador testimonio de Sara, se subió a los montones de chatarra a los que habían sido reducidos sus hogares para hablar con uno de los conductores de las grúas excavadoras. Al igual que Sara, cada día vuelve deseando que la pala excavadora desentierre alguna de sus pertenencias. Escruta los amasijos de hierros retorcidos queriendo reconocer objetos, juguetes, ropas. Al bajar nos explicó que iba allí cada mañana desde abril y que seguiría yendo para rescatar cualquier recuerdo de lo que un día fue su vida.Esta es una práctica habitual de Israel, no solo destruir realidades sino borrar historias. Volatilizar presencias y pasados para intentar evitar sus futuros. Sin embargo, a su pesar, no lo terminan de conseguir, y ahí está la población libanesa del sur y, sobre todo, la población refugiada palestina para atestiguarlo, es más, podemos confirmar tras ver la convicción en sus ojos, que no lo van a conseguir.

Zeinab del proyecto From Soil to Shelf tra de las visitas que realizamos fue a un proyecto agrícola dirigido por Zeinab, una mujer pequeña de estatura y enorme en empeño y energía, que nos recibió con mucha alegría y una amplia sonrisa.

El proyecto que lidera Zeinab se llama From the soil to Shelf que significa “Del suelo a la estantería” y que consiste en recuperar semillas que están en peligro de extinción para, tras un proceso manual de triturado y filtrado, extraer aceites esenciales de los mismos y elaborar desde bebidas con propiedades terapéuticas a aceites para masajes. Este proyecto les permite, además, trabajar y recuperar campos que han sido destruidos por Israel e incluso cultivar tierras para darles vida y que Israel no pueda aducir, como reiteradamente hace en Palestina, que son tierras abandonadas. Este proyecto recibe financiación de la Unión de Municipios, pero también de Naciones Unidas-Mujeres y del Ministerio de Igualdad, Género y Familia y su objetivo, además de los descritos, es facilitar el acceso al trabajo agrícola a las mujeres que, según nos contaba el presidente de la Unión, cada vez en mayor medida lo van solicitando. Según contaba Zeinab con una sonrisa y mirada serena, para ella el trabajo agrícola supone sentirse más cerca de esa tierra que ama, mostrar el respeto que siente a la tierra de sus ancestros, seguir sintiendo en su piel esa tierra que se niega a abandonar. Trabajar en el campo, sin duda alguna, es más que una elección de vida, es una forma de animar a quienes se han tenido que desplazar, a retornar, es una manera de permanecer junto a tus raíces y fundamentalmente, es una forma de resistir a la ocupación israelí.

Gehiago