Ayuntamientos y concejos de Etxauribar se muestran contrarios al proyecto fotovoltaico y piden diálogo
La plataforma Cabezón de Etxauri Bizirik informa de que Bidaurreta, Cendea de Olza, Belascoáin, Salinas de Oro, Sarasate, Izurzu y Lezaun han aprobado sendas mociones en contra del macroproyecto previsto en la sierra de Sarbil. Mientras tanto, el periodo para firmar y entregar alegaciones en el Departamento de Medio Ambiente se mantendrá abierto hasta el 12 de mayo. Este sábado se manifestarán en Etxauri.
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Bidaurreta, Cendea de Olza, Belascoáin, Salinas de Oro, Sarasate, Izurzu y Lezaun han aprobado en estos últimos meses una moción en la que solicitan “la paralización del macroproyecto fotovoltaico en Sarbil para posibilitar la creación de un espacio de diálogo transformador sin tensiones sociales, que permita la escucha profunda, la deliberación social, el análisis sistémico y la co-creación de soluciones con las personas y agentes implicados”.
Desde que el Ayuntamiento de Bidaurreta aprobara la primera moción en noviembre, otros ayuntamientos y concejos han manifestado su desacuerdo con el proyecto “que está generando conflictos sociales y descontento entre la población del valle de Etxauri y alrededores”, añaden desde la plataforma vecinal Cabezón de Etxauri Bizirik. “Teniendo en cuenta la situación de malestar, tensiones sociales y preocupación que ha generado este tema hasta el momento”, los siete ayuntamientos y concejos se posicionan en contra de esta iniciativa y dejan claro que “la transición energética solo será legítima si se construye en base a los principios de visión sistemática, diálogo transformador, participación comunitaria real, regeneración ecológica y paisajística, transparencia y corresponsabilidad”.
Cabezón de Etxauri Bizirik asegura que “la percepción de que se trata de un proyecto ya cerrado, sin un proceso participativo que incluya a la ciudadanía, a otras entidades locales y a las asociaciones del territorio, ha creado un clima de tensión y malestar” entre el vecindario, y que ello provoca “confusión, dilema, rabia, frustración y/o tristeza, dificultando un análisis sereno y un diálogo constructivo y alejándonos de un contexto tranquilo y colaborativo que permita valorar conjuntamente las alternativas y co-crear propuestas ajustadas a las necesidades y expectativas de la comunidad”.
En las mociones se aboga por que “cualquier actuación o iniciativa que transforme de manera significativa nuestro paisaje, nuestro patrimonio natural y cultural, nuestros usos del suelo y la vida de nuestra comunidad requiere un análisis profundo”, y proponen evaluar no solo los impactos técnicos y económicos, sino también su contribución o detrimento a la regeneración ambiental, social y psicosocial del valle.
En los textos se afirma que el macroproyecto presenta “dudas significativas respecto a su encaje con este enfoque integral y regenerativo”, reconociendo la necesidad de avanzar hacia un modelo energético descarbonizado y renovable, pero entendiendo así mismo que “no todas las soluciones renovables son automáticamente sostenibles y/o ecológicas”. Rechazan también la lógica del “más de lo mismo o del mal menor” y otros ingredientes que a juicio de Cabezón de Etxauri Bizirik engloba este proyecto: “Concentración, extractivismo y explotación, búsqueda de altas rentabilidades económicas, impacto ecosistémico y escasa o nula participación social”.
Una línea de evacuación “que incumple normativas”
Por su parte, el Ayuntamiento de Zendea de Oltza subraya que la línea de evacuación planteada para el macroproyecto, que cruzaría la Zendea hasta Orkoien, “incumple la normativa urbanística del municipio tal y como recoge la modificación del Plan Municipal de la Zendea de Oltza”. En concreto, incumpliría los artículos 140 y 141, que regulan la protección de los suelos de alta y mediana producción agrícola para garantizar su mantenimiento en extensión y calidad. Ambos artículos recogen la prohibición de este tipo de infraestructuras, pero esta protección podría verse anulada si el proyecto se declara de interés público.
Para finalizar, los siete ayuntamientos y concejos proponen abrir espacios donde cambiar la forma de pensar, de relacionarnos y de actuar, subrayando el papel “clave” de los municipios a la hora de “orientar los proyectos hacia modelos que realmente contribuyan al bien común y al equilibrio ecológico” trabajando de forma cooperativa y “desde una postura de defensa del territorio, la comunidad y los principios de un modelo regenerativo”.
