Sindicalismo, antirracismo y precariedad

El momento histórico que estamos viviendo nos obliga a inventar nuevas formas de sindicalismo, manteniendo y fortaleciendo los valores de siempre: organización, solidaridad de clase y apoyo mutuo. Por eso son imprescindibles nuevas alianzas, tejer una red con aquellos movimientos que están haciendo un trabajo ejemplar en defensa de la Justicia Social: Punto de Información Migrante (PIM), Apoyo Mutuo, SOS Racismo, París 365… Ojalá sepamos transmitir la importancia de este momento, porque está en juego el modelo social de los próximos años.

CGT/LKN Nafarroa

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Si hace dos o tres años nos hubieran dicho que en Navarra, la cantidad de personas sin hogar iba a aumentar un 83%, en general nos hubiera costado creerlo. ¿Aquí? Con lo bien que vivimos, no creo… Pues hoy es ya una realidad: 200 trabajadores y trabajadoras viven en las calles de Iruña. Una realidad inadmisible para CGT/LKN Nafarroa y todos los colectivos que formamos parte de Negu Gorriak- Derecho a techo; una iniciativa que ofrece cobijo en invierno, a la mayor cantidad posible de estas personas en la librería Katakrak y, a su vez, denuncia las causas que han llevado a esta situación: racismo institucional de la ley de extranjería, crisis de acceso a la vivienda, una brecha entre rentas cada vez mayor y, la inacción y normalización de la situación por parte de las instituciones.

Y sí, hemos dicho 200 trabajadores y trabajadoras. Poner el foco en el color de piel, en vez de que son trabajadores como tú y yo, nos impide defender de manera conjunta los intereses que compartimos (y que explicaremos en las líneas siguientes). Más concreto aún: son 200 personas a las que la Ley de extranjería les impide trabajar hasta que no lleven, al menos, tres años aquí. Es la primera clave para entender lo que está pasando: una ley profundamente racista, absolutamente ajena a la realidad y más propia de hace siglos, cuya finalidad es garantizar que haya una ciudadanía de segunda, abocada a la precariedad y la exclusión más absoluta y por lo tanto, más fácilmente explotable. A que te viole algún encargado si eres mujer y necesitas recoger fresas en Huelva, que trabajes de interna sin ningún derecho laboral reconocido, que repartas en Glovo con la licencia de otra persona, que vendas en las calles bajo la presión de la policía, que recojas chatarra por los contenedores, que… Y que por supuesto, no puedas denunciar nada de ello porque al estar en situación irregular, hacerlo te puede conducir a la expulsión del país.

Ya, pero… no soy racista, pero… son demasiadas personas las que han venido… No. No nos engañemos. No hay un desborde migratorio como se está tratando de transmitir, y cuyo objetivo es hacer pensar que esto no da para más, y que por lo tanto, hay personas que sobran. No. Nuestro sistema ha sido capaz de recibir llegadas mucho más numerosas de población. En 2022 Navarra acogió, según cifras oficiales, más de un millar de personas que huían de Ucrania. Y no se cayó el sistema. Total normalidad. Por eso, he aquí la segunda clave para entender qué está pasando: las instituciones locales, provinciales y estatales se coordinaron para que así fuera. Ahora, no.

Entonces, si no hay desborde migratorio, ¿qué está pasando? Según datos del Atlas de la Distribución de la Riqueza, publicados recientemente por el Instituto Nacional de Estadística, en Iruñea, las rentas de las personas más acomodadas crecen hasta cuatro veces más que en las zonas menos prósperas y el doble que en los barrios de clase trabajadora joven. Esta es la tercera clave: la brecha entre ricos y pobres está dando un gran salto cuantitativo, que hace que la pobreza sea cada vez más visible y más violenta.

En este trasvase de rentas juega un rol clave la vivienda, un derecho básico que es negado subyugándolo a las leyes del mercado. El resultado es el esperado: entre 2018 y 2023 el precio de la vivienda en Iruñea ha subido más de un 35% (según datos del Informe Preliminar de zonas tensionadas elaborado por el Gobierno de Navarra). Porcentajes similares se dan en el alquiler. ¿Causas? La carencia histórica de viviendas de alquiler protegido, la especulación inmobiliaria, la gentrificación del Casco Viejo (Mercaderes 18, es un claro ejemplo) o la acumulación de viviendas por parte de fondos de inversión o por la “nueva” burguesía de propietarios. Capitalismo bien engrasado que expolia a quien menos tiene. ¿Consecuencias? Un impacto brutal en la clase trabajadora, que en el mejor de los casos, se ve obligada a trasladar un porcentaje muy alto de su raquítico salario a las y los rentistas (bien sea a través de la hipoteca o a través del alquiler); y en las clases más empobrecidas, a vivir en una habitación toda una familia o en infraviviendas.

Conclusiones. CGT Nafarroa formamos parte de esta iniciativa porque amamos nuestra ciudad y esta tierra, y la única forma de que continúe siendo el lugar que conocemos, es que sea antirracista, entendido el antirracismo como lo que es: lucha de clases en estado puro. Porque el expolio contra los países del sur global, las guerras alimentadas por el aumento de los gastos militares y la emergencia climática, va a seguir obligando a millones de personas a tener que abandonar sus países. Es decir, la clase trabajadora de la periferia, va a seguir viniendo porque reclaman su derecho a existir, al trabajo y a su parte correspondiente de la riqueza expoliada. Quienes están hoy en la calle, son de las nuestras, y defender sus derechos, es defender el derecho a la vivienda, la sanidad o la educación públicas; porque las 200 personas que están en la calle, son nuestros padres, tías o abuelas que viajaron a Alemania en los años sesenta. O los cientos de miles que se fueron de España en la crisis de 2008. Y son nuestros hijos o nosotras mismas, si algún día nos toca salir con lo puesto, porque migrar es parte del ADN del ser humano desde que nace como especie.

El momento histórico que estamos viviendo nos obliga a inventar nuevas formas de sindicalismo, manteniendo y fortaleciendo los valores de siempre: organización, solidaridad de clase y apoyo mutuo. Por eso son imprescindibles nuevas alianzas, tejer una red con aquellos movimientos que están haciendo un trabajo ejemplar en defensa de la Justicia Social: Punto de Información Migrante (PIM), Apoyo Mutuo, SOS Racismo, París 365… Ojalá sepamos transmitir la importancia de este momento, porque está en juego el modelo social de los próximos años.

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