Posicionamiento de Garenak Emakume Feministak tras comunicado 24/06/2026

Paula Castera

Presidenta de Garenak Emakume Feministak

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En el comunicado leído por colectivos transactivistas el 24/06/2026 en la plaza del Ayuntamiento de Pamplona, que ha sido firmado según se recoge en prensa, entre otras por Naizen, Bilgune Feminista, Gazte Feministak, EHGAM, Kattalingorri, la Comisión Ciudadana Antisida de Navarra, Transkolore o la Plataforma E28J, se denuncia el “aumento de los ataques contra las personas trans en las calles”, se acusa directamente a nuestra asociación de “rechazar, perseguir y patologizar a las personas trans”, de mantener “discurso de odio que conlleva consecuencias directas: desde la deslegitimación, hasta insultos, persecución o palizas», sin aportar una sola prueba concreta que sustente esas graves acusaciones.


Se nos califica de TERF (acrónimo de Trans-Exclusionary Radical Feminist, usado habitualmente como insulto a mujeres feministas para cancelar, silenciar, o deslegitimar automáticamente cualquier argumento crítico con la ideología de la identidad de género). Se nos acusa de transfobia, porque en nuestros carteles del día de la visibilidad lésbica podía leerse el lema “los hombres no pueden ser lesbianas”, o por la existencia de pintadas firmadas con las siglas XX en referencia a los cromosomas femeninos. O por organizar el 20 de junio una concentración pidiendo la derogación de la Ley Trans, por ser anticientífica y antifeminista, concentración por cierto autorizada y sin incidentes, como cada año que se ha celebrado.


Lo que queremos manifestar aquí es que, en su discurso, confunden deliberadamente cuestiones distintas. Criticar una ley, cuestionar una ideología que sustenta la identidad de género o defender el sexo como categoría jurídica, política y material no equivale a negar derechos ni a promover odio. En una sociedad democrática, las leyes pueden debatirse, las teorías pueden cuestionarse y las políticas públicas pueden ser objeto de crítica sin que ello convierta automáticamente a quien discrepa en una persona discriminadora ni odiadora.


También se presenta un falso dilema: o se acepta una determinada concepción del género o se es excluyente y tránsfoba. Esta afirmación ignora la existencia de una larga tradición del feminismo materialista y radical que, desde hace décadas, distingue entre sexo y género y forma parte del pluralismo propio del movimiento feminista.


Especialmente preocupante resulta la contradicción que atraviesa el comunicado. Mientras se reivindica la diversidad, la pluralidad y las alianzas, se solicita la retirada de publicaciones, el silenciamiento y el señalamiento de mujeres y asociaciones feministas en base a acusaciones infundadas sin ninguna prueba que lo sustente.


La diversidad no consiste en aceptar únicamente a quienes piensan igual. El pluralismo democrático implica precisamente la convivencia de posiciones diferentes, especialmente cuando estas se expresan de forma pacífica y respetuosa.


Las mujeres hemos luchado durante siglos por el derecho a reunirnos, a organizarnos, a debatir y a expresar nuestras ideas en el espacio público. Resulta profundamente preocupante que hoy se pretenda limitar esos mismos derechos mediante campañas de señalamiento, acusaciones infundadas y solicitudes de censura institucional.


La libertad de expresión no protege únicamente las opiniones mayoritarias o socialmente aceptadas. Protege, precisamente, el derecho a expresar aquellas ideas que otras personas preferirían no escuchar. Del mismo modo, la libertad de asociación garantiza que organizaciones legalmente constituidas puedan participar en la vida pública sin ser objeto de campañas de difamación y señalamiento con objeto de conseguir su expulsión del debate público por motivos ideológicos.
Discrepar no es odiar. Defender el sexo como realidad material no es deshumanizar a nadie.
Solicitar un debate público sobre las consecuencias de determinadas leyes no es negar derechos.
Y ninguna organización feminista debería ser señalada, perseguida, expulsada o privada de espacios públicos por sostener posiciones legítimas dentro del debate democrático.


Nos preocupa profundamente que se utilicen conceptos tan graves como “discurso de odio”, “ataques y humillaciones”, “transfobia” o “vulneración de derechos” como simples herramientas de descalificación política, vaciando de contenido categorías jurídicas que existen precisamente para proteger a quienes sufren una discriminación o una violencia real.


La discrepancia forma parte de la democracia. La atribución de conductas discriminatorias o delictivas sin fundamento y las actuaciones dirigidas a impedir la participación de determinadas mujeres en los espacios públicos e institucionales constituyen una deriva profundamente preocupante que afecta no solo a Garenak, sino a la calidad democrática de nuestra sociedad.


Garenak Emakume Feministak ha defendido y seguirá defendiendo sus posiciones desde el respeto a la dignidad de todas las personas y desde el ejercicio legítimo de la libertad de expresión, de asociación y de participación política. Exigimos el mismo respeto para nuestras socias y para todas las mujeres que forman parte de este proyecto.


Por ello, ponemos de manifiesto que, si continúan las campañas de señalamiento público, las acusaciones infundadas que lesionan nuestro honor y reputación, o las actuaciones dirigidas a impedir nuestra participación en espacios institucionales mediante la difusión de afirmaciones falsas o no acreditadas, Garenak Emakume Feministak ejercerá cuantas acciones legales resulten procedentes para la defensa de sus derechos y de los de las mujeres que representa.


Porque el feminismo no puede construirse sobre la censura, el miedo o la exclusión de quienes piensan diferente. La defensa de la libertad, del pluralismo, del debate democrático y del derecho de las mujeres a organizarse y expresar sus ideas seguirá siendo un compromiso irrenunciable para nuestra asociación.

Gehiago