Telediario. El tiempo.

Pamplona, 17 de enero, 7:45 horas, el termómetro marca menos dos grados. Nos lo venían anunciando durante bastantes días todos los partes meteorológicos de todos los telediarios de todas las cadenas: se acerca una ola de frío.

Andrés Solsona. Colectivo Malatextos.

2017-ko urtarrilak 23

Tratan de transmitirnos una sensación de que

todo está, lo tienen, bajo control. La competencia entre las cadenas hace que ninguna pueda

quedarse atrás: si una anuncia frío, la otra, mucho frío; si la una dice que es una ola de frío

polar, la otra añade que se trata de una ola de frío polar, siberiana, la muy ladina. Luego nos

abrumarán con su competición de imágenes de nevadas, carámbanos y paisanos y paisanas

haciendo declaraciones al respecto. 

Si una televisión empieza, la otra le hace la ola y a ella se suman todos los medios de

comunicación, reducidos a meros replicantes. No parece que dos grados bajo cero en un

amanecer de enero en Pamplona sea un frío desmesurado para convertirse en noticia de

apertura de informativos, pero…

Pero es que no es solo el frío, nos dicen, está además la sensación de frío, a dos grados bajo

cero le corresponde una sensación de ocho o diez, y a menos diez grados la sensación de

menos veinte o treinta, y eso es ya otra cosa. La sensación de frió que parecería una cosa

subjetiva se convierte en objetiva y medible, haciéndonos a todas un poco más frioleras, pero

extendiendo su capacidad de predicción y control, del frío a las sensaciones. 

Falla el control de fronteras, que tan bien hemos desarrollado para frenar las olas de

emigrantes o para incitar las de turistas. Ante la ola de frío las fronteras, hasta las

impermeabilizadas, parecen inoperantes, por más que la ola sea polar y siberiana, o sea,

extranjera. Habrá que preparar una sección de los cuerpos de seguridad especializada en olas

de frío. 

Nos venden el control, unos determinados controles, como sinónimo de seguridad. El que todo

esté controlado nos relaja, aunque de paso nos vuelva más frioleros, más adictos y vulnerables

ante lo que nos venden como noticia, y un poco más estúpidos, hasta el punto de que pueden

vendernos como noticia de primera plana algo tan poco noticioso como el que en invierno

haga frío. ¡Qué no pasará con otras noticias de un poco más enjundia!

Gehiago