Más allá del aprovechamiento: repensar nuestros bosques

Nos preocupa profundamente el proyecto impulsado en octubre de 2019 por el Ayuntamiento de Lerín para intervenir en los pinares comunales, declarados “Enclave Natural”.

Juan del Barrio

Lurra

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Enclave natural El Pinar de Lerín. Argazkia Leringo Udala

En nuestra Comunidad, la gestión de los bosques, regulada por la Ley Forestal y la actual Agenda Forestal, ha priorizado tradicionalmente el aprovechamiento económico, en ocasiones por encima de los valores ambientales, sociales y paisajísticos. Este enfoque, comprensible en un contexto en el que no existía plena conciencia sobre la urgencia del Cambio Climático, resulta hoy claramente insuficiente. Los actuales cambios ambientales a escala global obligan a revisar estos marcos normativos, dado el papel decisivo a los ecosistemas forestales, en la mitigación del efecto de los gases de efecto invernadero GEI y en la sostenibilidad ambiental.

En los últimos años se ha extendido, tanto desde las instituciones como desde el ámbito empresarial, la idea de que los bosques están infrautilizados y deben generar una mayor rentabilidad económica. Esta visión sin embargo, resulta errónea al ignorar los múltiples servicios ecosistémicos que los bosques proporcionan. Desde una perspectiva sostenible y socioambiental, los bosques ofrecen una amplia gama de funciones esenciales, muchas de ellas no susceptibles de valoración económica directa: regulan el ciclo hidrológico, capturan y almacenan carbono, conservan la biodiversidad, protegen el suelo frente a la erosión y contribuyen a la calidad del aire…

Además, desempeñan un papel fundamental en la salud física y psicológica de la población, al proporcionar espacios para el esparcimiento, la conexión con la naturaleza y la mejora del bienestar general. Ignorar estos beneficios no monetarios conduce, a modelos de gestión que comprometen su sostenibilidad. Por ello, resulta imprescindible adoptar enfoques que reconozcan plenamente la multifuncionalidad de los bosques y garanticen su conservación.

Nos preocupa profundamente el proyecto impulsado en octubre de 2019 por el Ayuntamiento de Lerín para intervenir en los pinares comunales, declarados “Enclave Natural”. Las inquietudes manifestadas por vecinos y diversos colectivos ecologistas logramos, al menos, retrasar el inicio de las talas hasta este año, así como la elaboración de un “Plan Técnico de Gestión Forestal” externo por parte de Bioma Forestal, cuyas recomendaciones, sin embargo, creemos que no se están respetando.

Los Pinares de Lerín forman parte de de los ecosistemas esteparios de Navarra. Compuesto por Pino Carrasco, no se pueden considerar un bosque tradicional, pero tras mas de 60 años de evolución, han desarrollado una estructura próxima a la de un bosque natural, desempeñando un papel esencial en la protección del suelo frente a la erosión y en el mantenimiento de hábitats para numerosas especies de fauna, en coherencia con los valores presentes en los “Secanos semiáridos de la Ribera”.

En el Catálogo de Especies Amenazadas de Navarra figuran presentes como vulnerables: el aguilucho cenizo, el aguilucho pálido y el alimoche común; como especies de interés especial, el alcaraván común, el alcotán europeo, el chotacabras cuellirrojo, el chotacabras europeo, la chova piquirroja, el águila culebrera, el torcecuello euroasiático y el zarcero bereber; y como sensibles a la alteración de su hábitat, la alondra ricotí, la ganga ortega y la terrera marismeña. A ello se suma la presencia de otras comunidades de flora y fauna forestal, lo que refuerza el alto valor ecológico del enclave.

Esta realidad ambiental debería llevar a las instituciones a cuestionar seriamente la idoneidad de las intervenciones que se están llevando a cabo, priorizando criterios ecológicos y de conservación por encima de planteamientos estrictamente económicos. En este sentido, resulta especialmente preocupante que no se estén aplicando de forma rigurosa en los aprovechamientos forestales actuales, las recomendaciones recogidas en el informe de Bioma Forestal, entre las que destacan:

  • Respetar los periodos de nidificación: entre el 15 de marzo y el 15 de junio para pícidos, y entre el 15 de marzo y el 1 de julio para aves rapaces, evitando cualquier intervención selvícola en dichos intervalos.
  • Realizar las cortas diseminatorias únicamente en años de máxima producción de semilla.
  • Evitar intervenciones en octubre y noviembre en rodales próximos a puestos palomeros, garantizando además bandas de arbolado que preserven la protección visual de las palomeras.
  • Ejecutar las extracciones en época de savia parada, preferentemente entre noviembre y principios de marzo.
  • Establecer limitaciones de corta en zonas con presencia de nidos activos de aves rapaces de interés.
  • Mantener ejemplares muertos o moribundos en pie, con un mínimo recomendado de cinco por hectárea, o más si se generan de forma natural y equilibrada.
  • Reducir al mínimo la anchura de la maquinaria y la densidad de calles, adaptando tanto los medios como los sistemas de explotación en coordinación con la administración forestal.

Todas estas recomendaciones, que consideramos razonables, sabemos que no se están cumpliendo. Como consecuencia, los trabajos de tala y la extracción de madera que se están llevando, resultan especialmente agresivos debido al uso de maquinaria pesada claramente inadecuada para suelos muy frágiles de naturaleza yesífera.

El Pliego de Condiciones municipal de Lerín, aprobado por Gestión Forestal, establecía que las labores de extracción forestal debían realizarse mediante skidder o autocargador. Sin embargo, tal y como denunciamos, se está empleando maquinaria de gran impacto ambiental con sistemas de tracción tipo “oruga”, en lugar de maquinaria con ruedas neumáticas, mucho menos agresiva para este tipo de suelos. Tal como hemos podido comprobar in situ, estas máquinas han dejado una huella muy marcada sobre el terreno; un impacto que se ha visto además agravado por la ejecución de las talas en condiciones de elevada humedad tras las lluvias recientes. Pese a ello, el Ayuntamiento de Lerín, promotor de la tala, no ha adoptado ninguna decisión, por lo que hemos acudió a SEPRONA y Gestión Forestal exigiendo la paralización inmediata de las talas y la sustitución de la maquinaria que actualmente utilizan.

La falta de control de Gestión Forestal no es un caso aislado. Ya ha ocurrido en Allo, Larraga y otras zonas de la Ribera, con daños importantes. Ahora se repite en los pinares de Lerín.

En un contexto de Cambio Climático, que está alterando profundamente los ecosistemas forestales, resulta imprescindible que la gestión se base en la monitorización continua y en el conocimiento riguroso de la estructura y biodiversidad de estos sistemas, con el objetivo de proteger las áreas más vulnerables. Sin embargo, este enfoque brilla por su ausencia en los Pinares de Lerín, donde se están ejecutando talas en zonas naturalizadas sin una justificación ecológica sólida, respondiendo exclusivamente a intereses económicos.

Gehiago