En la cuerda floja

Nos hacen vivir en la cuerda floja, precariamente y amenazadas: siempre el pozo puede ser más hondo. Empezaron con el paro, le siguió la precariedad laboral, la especulación urbanística nos dejó sin derecho a techo, la pobreza energética y alimentaria afecta a mayor número de personas, acceder a una pensión se presenta como una meta inaccesible, deterioran los servicios públicos básicos…

Akina de la Cruz y Chema Berro. Integrantes de martes al sol y de la Asamblea de Personas en Paro y Precarias.

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El resultado es nuestra precariedad vital, el estar en esa cuerda floja, sin derechos, como de favor. Y una vida precaria es una vida que se recorta y limita, en la que no cabe hacerse proyectos y ya parece mucho sobrevivir al día a día.

Somos el resultado de un capitalismo que necesita ser voraz, atrapado en la dinámica de una competitividad salvaje; el resultado de unos poderes económicos y políticos que nos mienten cuando prometen sacarnos de “la crisis” pisando el acelerador de las mismas medidas que la generaron. Somos el resultado de un sistema extremada y crecientemente injusto.

Precarias somos más competitivas. La competitividad es una guerra entre nosotras, en la que nuestras condiciones de trabajo y vida van deteriorándose. Manteniéndosenos como objetos de usar y tirar somos más rentables; pero no somos objetos.

En una sociedad en la que todavía el nivel de consumo sigue siendo alto, altísimo para una minoría, una parte de la población no tiene acceso a la satisfacción de las necesidades básicas. Es más rentable recortar de lo básico que de lo superfluo. A la vez aparecen como un delito los impuestos progresivos necesarios para que los presupuestos puedan garantizar esas necesidades básicas. El resultado es el incremento de las desigualdades, que son la rampa en la que el capitalismo coge esa aceleración que necesita.

Tampoco la precariedad se reparte por igual: como siempre, las mujeres, la juventud y las personas migrantes son sus principales víctimas. Pero nadie está a salvo, la precariedad es un cáncer que sigue creciendo, que amenaza a las menos cualificadas y a quienes lo están más, a quienes tienen un empleo aparentemente estable, a quienes casi ya tiene pagada la hipoteca, a quienes pueden tener derecho a una pensión si las cosas no se tuercen…

La precariedad, la falta de derechos y las desigualdades crecientes nos van invadiendo. Ocupan cada vez más territorio de un mundo destrozado por las guerras teledirigidas, las hambrunas programadas, las enfermedades cuya curación no es rentable, las millones de personas obligadas a exiliarse o a migrar y que se encuentran con fronteras blindadas…

De una sociedad así, de un mundo así, la libertad desaparece, porque la injusticia extrema solo es sostenible por la fuerza: por la producción de armas cada vez más destructivas y los ejércitos cada vez más agresivos en el exterior, por la progresiva policialización y el recorte de libertades en el interior.

Necesitamos un cambio. Unas medidas urgentes de rescate ciudadano que palien las situaciones de máxima necesidad, que no se reduzcan a buenas intenciones sino que se reflejen en las políticas presupuestarias e impositivas. Más allá de esas medidas de urgencia, necesitamos un cambio de rumbo en el modelo social y económico: que elimine la especulación y la corrupción, que no fomente el negocio despilfarrando en megaproyectos sin utilidad real, que responda primero a las necesidades básicas, que se guíe por la utilización de los recursos naturales cercanos, en la que lo público y común prevalezca sobre lo privado…

No queremos esperar a una sociedad más rica, la queremos ya más justa e igualitaria.
No la conseguiremos sin la implicación de todas y todos, sin tu implicación.

El 1 de mayo, en la calle Mercaderes a las 11 horas (previa a las manifestaciones de los sindicatos) Martes al Sol y la Asamblea de Personas en Paro y Precarias haremos una concentración contra la precariedad a la que os invitamos a acudir.

Gehiago