CEN: talento para vivir del cuento

Escribimos este artículo acomplejados por los apóstoles del emprendimiento, la excelencia y el talento. El Gobierno de UPN, así como las entidades que revoloteaban alrededor del maná inagotable de las subvenciones del régimen, fue elevando su exigencia hacia los demás: hay que jugársela, hay que emprender, las oportunidades están ahí fuera...

Iván Giménez e Iñaki Zabaleta. ELA sindikatua.

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El que no trabaja es porque no

quiere, porque no se arriesga a crear una empresa y ser su propio jefe. 

En torno a esa idea propagandística se conformó un entramado de organismos públicas (todas a

costa del Presupuesto de Navarra) como Cein, Anain, Fundación Moderna, etc. Entre otras

ocurrencias, organizaron en 2009 el Agora Talentia, un ‘Foro Mundial del Talento en la Era del

Conocimiento’ cuyo nombre es bastante más largo que las ideas que allá se expusieron. Hasta

Bruselas se fueron para presentarlo, todo a costa del erario público, naturalmente. Como maestro de

ceremonias ofició nada menos que Enrique de Mulder, creador de la red Viálogos de Caja Navarra.

Cuando Kontuz destapó que Mulder había abonado 2,7 millones a la empresa de su mujer por

trabajos poco claros en CAN, optó por hacerse humo y de él nunca más se supo. Si hay talento en el

mundo, es el de Mulder. Sin discusión.

Aquello del Agora Talentia iba a cargo de la empresa pública Anain (Agencia Navarra de

Innovación), en cuya dirección figuraban María Beunza Mijimolle y Belén Goñi Alegre. Ambas

sumaron más de una década como altos cargos de empresas públicas bajo el Gobierno de UPN, y

promovieron el Plan Moderna, un intento de privatizar la toma de decisiones públicas sobre el

futuro de Navarra (además de eliminar el concepto de empleo público). 

El recorrido de empresas públicas como Anain y Cein, o del propio Plan Moderna es bien conocido:

pérdidas millonarias, despidos y, casi siempre, cierre. Y todo sin lograr un mínimo de ingresos que

no procediera del Presupuesto de Navarra. Todo un ejemplo de emprendimiento y de éxito en el

libre mercado. ¿Y por qué tenían estas directivas, y otros muchos, tanto interés en el Plan Moderna?

Porque vivían de él. Entre 2008 y 2012, el Presupuesto de Navarra financió con 1,8 millones de

euros a Anain y Cein mediante encomiendas adjudicadas desde Moderna… Eso suponía más de la

mitad de todo el gasto del Plan Moderna. Otro ejemplo de emprendimiento y excelencia. Y sobre

todo de talento.

Ocurre, sin embargo, que entre 2011 y 2012 Belén Goñi y María Beúnza perdieron sus cargos en

esas empresas públicas (ya no había caramelos para todos, fueron los años de los más duros

recortes), y se ven obligadas a poner en práctica (y en primera persona) las teorías que habían

desarrollado para otros: el emprendimiento y el talento. Institución Futuro y Hapennin Innovación

fueron sus destinos. No obstante, eso de crear tu propia empresa no se ve tan claro cuando le toca a

uno mismo. Siempre es más fácil dar consejos a sueldo del presupuesto público, pero sin pasar por

concurso u oposiciones.

Pero de nuevo el talento hizo su aparición. Desde 2013, Institución Futuro y Hapennin han

encontrado en las subvenciones del Servicio Navarro de Empleo, cobradas a través de la patronal

CEN, la manera de seguir viviendo a cuenta del emprendimiento (de otros) y de los impuestos (de

todos). Hasta donde se sabe, Institución Futuro cobró del presupuesto público 132.616 euros en

cuatro ejercicios (2012-2015), mientras que Hapennin, solo en 2014, se adjudicó 46.139 euros (la

mitad de su facturación ese año), y encima para dejar una deuda a la Administración de 9.847 euros

(viva a septiembre de 2016)…

Es decir, han pasado de cobrar el salario directamente de empresas públicas a procurárselo a través

de los convenios entre el SNE y la CEN, para publicar informes que una y otra vez defienden la

privatización de servicios y la bajada de impuestos para las empresas. En definitiva, cargarse los

servicios públicos que les han pagado su sueldo durante años. 

Son solo algunos ejemplos que fácilmente pueden ampliarse con el Club de Marketing, Asociación

de Industria Navarra (AIN) o antiguos altos cargos de gobiernos de UPN, como Enrique Díaz

Moreno. Fue director general de Industria (2003-2007) y luego creó Businessfokus, entidad que en

2014 cobró del SNE otros 18.792 euros, casi el 100% de su facturación como empresa (y aún así

logró beneficios). Eso sí es un máster en emprendimiento. 

De los programas subvencionados a la CEN han cobrado incluso antiguos dirigentes de CCOO,

como Alberto Améscoa (ex miembro de su Ejecutiva y ex director de Forem), que entre 2014 y

2015 se llevó 30.308 euros por firmar dos informes que sumaban 18.000 palabras. La broma nos

salió a todos los navarros al precio de 1,6 euros por palabra. 

Tras conocer estos ejemplos, nadie puede defender que el Presupuesto de Navarra de 2017 incluya

720.000 euros a la CEN para dar una formación que, a su vez, engrasará estas redes clientelares.

Esperemos que el Gobierno de Navarra siga fomentando el talento, pero esta vez de verdad, para

que personas tan capaces puedan demostrar su excelencia como emprendedores. “Sin el lastre y la

ineficiencia de lo público”, como dicen sus informes. Y sin dinero público, por tanto.

Es decir, logrando que el Parlamento retire esa partida de ayuda directa a la patronal.

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