“Hemos creado una agricultura y ganadería que ya no utiliza la energía que proviene del sol para su desarrollo, sino que utiliza mayoritariamente combustibles fósiles y es insostenible”

Martintxo Zelaia, de Sustrai Fundazioa, denuncia que las macrogranjas y las plantas de biometano están contaminando los suelos y acuíferos y que este modelo agroindustrial no es sostenible. Por ello solicitan una moratoria para este tipo de instalaciones y se unen a la oposición que se organiza en las zonas donde se están proyectando estas instalaciones.

Martintxo Zelaia

Sustrai Fundazioa

2026-ko abuztuak 30

Desde principios del 2026, habéis promovido campañas de alegaciones contra proyectos de macrogranjas en Dikaztelu, Arroitz, Corella, Eneritz, Murillo del Fruto, Azkoien y Martzilla. ¿Estamos asistiendo a una proliferación de este tipo de proyectos agroindustriales?

Sustrai Erakuntza lleva varios años realizando sistemáticamente alegaciones a todas las granjas e instalaciones relacionadas que tienen graves afecciones al medio ambiente. A día de hoy hemos realizado 67 alegaciones u otro tipo de recurso en vía administrativa contra este tipo de instalaciones. Y en muchos casos hemos animado a vecinos y vecinas de la zona donde se ubican de que también las presenten, como los que comentas.

En Navarra, al igual que en todo el Estado español, la extensión de la agroindustria, y sobre todo de las grandes instalaciones relacionadas con la explotación de animales como alimento, es patente. En todos los casos se trata de grandes industrias, que mayoritariamente se instalan en el medio rural, fuera de polígonos industriales, en las que se hacinan los animales para criarlos de una manera acelerada y producir carne y otros derivados. Siempre de una manera industrial y nada respetuosa con el medio ambiente y los derechos de los animales.

De todas las zonas de Navarra, la Zona Media y la Ribera se llevan la palma. Por ejemplo, en los últimos meses hemos realizado alegaciones a dos macrogranjas de cerdos de cebo en Corella. En un caso se pretende instalar una nueva granja para 7.200 cerdos, y en el otro se quiere ampliar una granja existente hasta los 3.930. Todo ello en un municipio que en 2025 ya tenia de por si 6.439 cerdos de cebo censados en su termino municipal, según datos del Gobierno de Navarra. De este modo, si se llevarían a cabo dichos proyectos el censo de cerdos en Corella prácticamente se multiplicaría por 3. Es una barbaridad. Y así en toda la Ribera y la Zona Media…

¿De cuántas cabezas de ganado estamos hablando? ¿Qué impacto tienen este tipo de instalaciones en el medio rural?

Como has visto, las nuevas granjas que se proponen realizar, en general, son enormes. Verdaderas macrogranjas. Por lo tanto, el numero de cabezas de ganado en Navarra está creciendo de manera muy importante, sobre todo en el caso del porcino, como ya hemos dicho. Por ejemplo, entre 2018 y 2022 en Navarra el número de cerdos aumentó en 230.000. Y desde entonces la tendencia se mantiene o incluso aumenta: cada vez hay mas cerdos, pero cada vez hay menos granjas que los alberguen. Por lo tanto, cada vez las granjas son mas grandes y siguen un modelo mas industrial. Macrogranjas.

Son sobre todo granjas para el engorde de cerdos, pero también están creciendo mucho las granjas de aves de corral, sobre todo gallinas para la producción de huevos y de engorde de pollos. Y algo menos las de vacuno, tanto para leche como para carne.

Y como decimos, mayoritariamente en la zona sur de Navarra, no en la zona norte, donde se supone que la ganadería vacuna estaría mas adaptada al medio. Porque las nuevas granjas son siempre intensivas e industriales, donde alimentan a los animales de manera industrial, sin utilizar para ello los recursos locales. Todo el pienso y los forrajes vienen a la granja por carretera, en grandes camiones. Y en general provienen de muy lejos, de los países del Sur, y también de algunas zonas de grandes latifundios y regadíos de España y otros países de Europa, donde la agricultura industrial produce estos alimentos animales en grandes cantidades y con grandes impactos.

De este modo, tanto la ganadería directamente, como las otras industrias que se montan a su alrededor, como las plantas de biometanización, y la agricultura industrial, todas ellas contribuyen a la contaminación de aguas y suelos. La mayor problemática a la que nos enfrentamos es la contaminación por exceso de nitrógeno, un fertilizante agrícola, pero que está presente también en los miles de toneladas de residuos de esta ganadería industrial, y que por lo tanto es difícil de gestionar.

Como la cantidad es tan enorme, y están tan concentrados en los lugares donde se producen, es difícil que se esparzan adecuadamente en todos los campos agrícolas que serían necesarios para no contaminar. Y esto genera que aumenten las zonas contaminadas por nitratos. En Navarra hemos pasado de tener 4 zonas en 2025, a tener actualmente 12 zonas de suelos agrarios y flujos de agua contaminadas.

La ganadería, las plantas de biometanización y la agricultura industrial contribuyen a la contaminación de aguas y suelos”

A nivel ambiental, habéis denunciado en muchas ocasiones que se contaminan los acuíferos ¿qué es lo que ocurre exactamente?

Como decíamos, el exceso de nitrógeno contamina suelos y agua, tanto superficial como subterránea. Se produce tanto por el exceso de fertilización química de la agricultura industrial, como por la fertilización orgánica con exceso de purines y estiércoles de las macrogranjas, o los vertidos de estas sustancias cuando no saben que hacer con ellas.

Es esto precisamente lo que pasó en el entorno de Marcilla y Caparroso, en la orilla del río Aragón, cuando la macrogranja Valle de Odieta decidió en 2021 utilizar sus residuos líquidos como supuesto fertilizante, empleando para ello sus instalaciones de riego por aspersión en las fincas de su propiedad. Los juzgados de Navarra han demostrado como esta empresa contaminó la zona protegida del río Aragón y causó graves problemas ambientales. Pero también es algo que pasa habitualmente en el río Ulzama, cuando al parecer granjas de la zona lo utilizan como cloaca para sus purines.

De este modo, las masas de agua que reciben estos excesos de nitratos y otras sustancias fertilizantes sufren un crecimiento desmesurado de algas y bacterias que acaban con el oxigeno que está disuelto en el agua, por lo que los animales acuáticos mueren. El fenómeno se denomina eutrofización, y ocurre a menudo en zonas de lagunas, como en el caso del Mar Menor, con las catastróficas consecuencias que tiene.

Además, las aguas contaminadas por nitratos pueden tener graves consecuencias para la salud de las personas y otros animales que las beban reiteradamente. Y en el suelo contribuyen a alterar las plantas que crecen de forma natural, lo que modifica los ecosistemas, dejando de ser útiles para la fauna autóctona.

Las aguas contaminadas por nitratos pueden tener graves consecuencias para la salud de las personas y otros animales. Y en el suelo contribuyen a alterar las plantas que crecen de forma natural, lo que modifica los ecosistemas”

Por otro lado están las centrales de biometano, proyectos que han generado mucha oposición en Nafarroa, ¿qué relación tienen este tipo de instalaciones con las macrogranjas?

Las plantas de biometanización, también llamadas plantas de biogás, son instalaciones industriales donde se procesan residuos orgánicos para producir biogás, un gas que contiene metano, que es el hidrocarburo que conforma el llamado Gas Natural. De este modo, lo que pretenden estas plantas es fabricar un combustible, que dado que procede en principio de plantas cultivadas, es considerado renovable.

Para hacerlo necesitan un residuo principalmente líquido, como es el caso de los purines de las macrogranjas, pero que pueden tener también otras procedencias. Estos residuos se meten en grandes tanques en los que no hay oxigeno, y las bacterias metanogenicas producen el metano junto con otros gases, lo que conforma el biogás. Una vez depurado ese biogás, se obtiene metano casi puro que se puede inyectar en los gasoductos de Gas Natural.

Sin embargo, el problema estriba en que prácticamente la misma cantidad de residuos que entraron en la planta acaban saliendo de ella, y hay que hacer algo con ellos. Y por lo tanto, al final, tienes una gran cantidad de residuos que pueden ser un buen fertilizante si no se ha mezclado nada raro, pero que al ser tal la cantidad que tienen de ellos son difíciles de gestionar y acaban produciendo los mismos problemas que hemos comentado para el caso de las macrogranjas.

Y eso si no se han mezclado residuos de diferentes procedencias, o si los residuos mezclados no contenían contaminantes. El otro grave problema de este tipo de plantas es que en general mezclan residuos ganaderos y agrícolas con otros de otras industrias o instalaciones: industrias papeleras, textiles, lodos de depuradoras urbanas… Y estos pueden contener otros contaminantes como metales pesados, antibióticos, sustancias organocloradas y muchos otros. Si finalmente los residuos de estas plantas acaban siendo utilizados como supuestos fertilizantes en campos de labor, además de la posible contaminación por nitratos y otros fertilizantes en exceso, también podemos tener estos otros tipos de contaminaciones, y el problema es aun mas grave.

Las plantas de biometano mezclan residuos ganaderos y agrícolas con otros de otras industrias o instalaciones: industrias papeleras, textiles, lodos de depuradoras urbanas… Y estos pueden contener contaminantes como metales pesados, antibióticos, sustancias organocloradas…”

Se está imponiendo el modelo agroindustrial frente a las pequeñas y medianas producciones tradicionales. ¿Qué se debería hacer para proteger este modelo más cercano al medio y a la gente que lo habita?

En primer lugar, es necesario que los gobiernos sean verdaderamente conscientes del problema al que nos enfrentamos y dejen de aprobar proyectos de este tipo. Es necesaria una moratoria a las grandes explotaciones agrícolas y ganaderas de carácter industrial mientras se elabora una legislación que establezca las condiciones adecuadas para la instalación de granjas y explotaciones agrícolas ligadas a la tierra y que de verdad utilicen los recursos locales sin comprometer el medio ambiente de su entorno.

Pero este es solo un primer paso, prioritario, pero que no va a la raíz de los problemas a los que nos enfrentamos. La raíz está en un sistema económico y social que prima el beneficio económico por encima de todo, y que pretende crecer indefinidamente dentro de un planeta que es finito, y que impone límites a ese crecimiento. Y dentro de este sistema hemos creado una agricultura y ganadería que ya no utiliza la energía que proviene del sol para su desarrollo, sino que utiliza mayoritariamente combustibles fósiles para ello. Y por lo tanto es completamente insostenible.

Por lo tanto, es necesario un cambio profundo en como está organizado el sector primario. Porque no es de recibo que para producir alimentos sea necesario utilizar la energía del sol que fue almacenada en los combustibles fósiles hace miles de años. Hay que utilizar para ello directamente el sol, y ceñirnos a los ciclos naturales que este impone.

Es necesario que cambiemos de dieta, para consumir casi principalmente alimentos de origen vegetal, y muy pocos de origen animal. De este modo, el consumo energético necesario para producirlos se reduce drásticamente, y también los impactos que genera su producción. Los alimentos que consumamos se deben de producir en el entorno en el que vivimos, para que no precisen de grandes cadenas de transporte, con el consumo energético que ello supone. Y se deben de producir de manera agroecológica, dejando de utilizar fertilizantes químicos y pesticidas, y cuidando el suelo que los alimenta, para evitar la erosión.

Por lo tanto, es prioritario que la ciudadanía tome conciencia de los impactos que genera, no solamente en sus actividades directas, sino también los implícitos en las decisiones de consumo que toma. Y para ello es necesario que las instituciones se impliquen en la difusión de estos conceptos, y dejen de colaborar con la agroindustria.

Es necesario un cambio profundo en como está organizado el sector primario. Porque no es de recibo que para producir alimentos sea necesario utilizar la energía del sol que fue almacenada en los combustibles fósiles hace miles de años. Tenemos que ceñirnos a los ciclos naturales que este impone”

Gehiago