Yala Nafarroa visita el sur del Líbano para constatar el impacto de los bombardeos del régimen sionista

La visita es una invitación a una delegación internacional por parte de las municipalidades de Tiro y Nabatieh, dos zonas muy golpeadas por los ataques israelíes. La delegación se reunió con el alcalde de Nabatieh y con familiares de víctimas y visitaron las zonas atacadas pudiendo constatar y grabar los daños que han sufrido innumerables infraestructuras civiles. El objetivo de esta delegación, según relata Lidón Soriano, es por un lado “trasladar la solidaridad de todos nuestros pueblos para con el pueblo que resiste en el sur del Líbano y por otro lado traer la información de primera mano sin los filtros de los grandes medios de comunicación”.

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Una delegación internacional de la que ha formado parte invitada por las
municipalidades de Tiro y Nabatieh ha recorrido el sur del Líbano y ha comprobado
sobre el terreno la destrucción de ciudades, viviendas e infraestructuras civiles,
mientras el último balance oficial eleva a 4.329 las personas asesinadas y a 12.233 las
heridas desde el 2 de marzo.
“El Estado de Israel está dando un paso más en su proyecto colonial y expansionista en
el Líbano y está aplicando en el sur del país la misma lógica de ocupación, destrucción
y desplazamiento que se vivió en Palestina en 1948 y que continuamos viendo hoy en
día en Gaza, Cisjordania y Jerusalen este”. Así lo ha denunciado Lidón Soriano,
portavoz de Yala Nafarroa, tras regresar del sur del Líbano, donde ha participado en
una delegación internacional integrada por representantes políticos, activistas y
periodistas de países como Francia, Bélgica o Dinamarca.
La delegación, invitada por las municipalidades de Tiro y Nabatieh, ha podido acceder a
algunas de las zonas más afectadas por la escalada militar y comprobar directamente
las consecuencias de los ataques israelíes sobre la población civil.
“Hemos visto viviendas destruidas, infraestructuras civiles dañadas, mercados
arrasados y hospitales que continúan trabajando en unas condiciones extremas.
Hemos hablado con familias que han perdido a sus seres queridos y con personas que
no saben cuándo podrán regresar a sus casas. La realidad que hemos encontrado en el
sur del Líbano es la de una población sometida al miedo, al desplazamiento y a la
destrucción, pero a la vez, nos hemos encontrado con una población arraigada a su
tierra, que resiste porque es su derecho, convencida de volver y decidida a hacerlo”, ha
señalado Soriano.

La delegación internacional ha recorrido las ciudades de Nabatieh y Tiro, donde ha
podido comprobar los daños provocados en viviendas, infraestructuras y espacios
civiles. En el caso de Tiro, la UNESCO ha expresado su profunda preocupación por el
impacto de las hostilidades sobre esta ciudad, inscrita en la Lista del Patrimonio
Mundial y sometida además a un régimen de protección reforzada. La organización
internacional ha advertido del riesgo que los ataques suponen para su patrimonio
cultural.
Durante su visita, los integrantes de la delegación han escuchado también los
testimonios de familiares de personas asesinadas y han visitado el hospital Al-Najda,
uno de los centros sanitarios que ha continuado prestando asistencia a la población
pese a las condiciones de asedio y a la situación de extrema dificultad que atraviesa la
zona.
Uno de los momentos más significativos del viaje tuvo lugar en la denominada “zona
amarilla”, establecida por el ejército israelí y a partir de la cual se restringe el acceso de
la población libanesa. La delegación pudo encontrarse allí con decenas de personas
que llevaban días esperando para poder regresar a sus localidades y comprobar qué
había ocurrido con sus viviendas y sus pertenencias.
Según los testimonios recogidos durante la visita, 16 localidades del sur del Líbano han
quedado completamente destruidas. La delegación, además, presenció bombardeos
israelíes en la zona. Desde el inicio de la actual agresión, el 2 de marzo de 2026, Israel
ha asesinado a 4.329 personas y ha herido a otras 12.233 en el Líbano, según el último
balance acumulado publicado por el Ministerio de Salud Pública libanés.
“Estamos viendo cómo se intenta vaciar de población una parte del territorio y cómo
se destruyen las condiciones necesarias para que las personas puedan regresar y
reconstruir sus vidas. Esto no puede normalizarse. No debemos permitir Israel siga
cometiendo los mismos crímenes de guerra que lleva años cometiendo en Palestina y
particularmente en Gaza. Tenemos que seguir presionando a nuestros gobiernos para
que apliquen sanciones y rompan todo tipo de relaciones con Israel, lo contrario nos
convierte en cómplices”, ha advertido Lidón Soriano.
La delegación también se desplazó hasta el campo de refugiados palestinos de
Rashidieh, un espacio de aproximadamente un kilómetro cuadrado en el que viven
unas 40.000 personas. Allí mantuvo un encuentro con distintos grupos de la Defensa
Civil palestina, cuyos integrantes han denunciado las dificultades y los riesgos a los que
se enfrentan cuando acuden a rescatar a personas heridas o atrapadas tras los
ataques.
Isabel Eguiguren, también representante de Yala Nafarroa en la delegación, ha
destacado la situación de especial vulnerabilidad de la población palestina refugiada
en el Líbano.
“La población palestina refugiada está siendo doblemente golpeada. Fueron
expulsados de su tierra y, décadas después, continúan sufriendo desde el exilio las

consecuencias de un proyecto colonial que les niega su derecho al retorno. Y, sin
embargo, resulta admirable la resiliencia que mantienen y su firmeza para seguir
defendiendo ese derecho”, ha señalado.
Paradójicamente, el propio campo de refugiados de Rashidieh se ha convertido
también en refugio para alrededor de 400 personas libanesas desplazadas como
consecuencia de los ataques.
Desde Yala Nafarroa han querido trasladar, finalmente, la petición recibida
directamente de los responsables municipales de Tiro y Nabatieh: “Nos han pedido
que no les abandonemos, que contemos en nuestros países lo que está sucediendo y
que presionemos a la comunidad internacional para que actúe de una vez por todas”.
“Nos vamos del Líbano con una responsabilidad: contar lo que hemos vivido en
primera persona y seguir exigiendo el cumplimiento del Derecho Internacional que
comienza con el derecho al retorno de la población palestina a sus lugares de origen,
derecho reconocido por Naciones Unidas en su Resolución 194. La comunidad
internacional no puede seguir mirando hacia otro lado mientras el sionismo continúa
cometiendo crímenes de guerra y de lesa humanidad con total impunidad. Lo que está
ocurriendo en el sur del Líbano exige una respuesta internacional inmediata. Lo que
está en juego no solo es la integridad territorial del Sur del Líbano o de Palestina, lo
que está en juego es el sistema jurídico que rige el mundo, si dejamos que lo
destruyan, quedaremos todos bajo el yugo de seres como Trump, Netanyahu o Elon
Musk y sin ninguna herramienta para poder exigir justicia. No podemos esperar a que
la destrucción sea irreversible para reaccionar, tenemos que aumentar nuestra
movilización y nuestra presión institucional porque lo que está en peligro es el futuro
de la Humanidad”, ha concluido Soriano.

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