Colectivos ecologistas piden al Gobierno español que abandone las obras de recrecimiento de Yesa

Ante el cierre del periodo de consulta pública del documento que orientará el Plan Hidrológico de la cuenca del Ebro, Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF España, junto a la Asociación Río Aragón, han presentado un informe que evidencia la inviabilidad social, ambiental y económica del recrecimiento del embalse de Yesa, y piden al MITECORD que descarte para siempre este megaproyecto hidráulico.

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Las organizaciones destacan que el proyecto, fundamentado en la obra civil, no es compatible con la adaptación al cambio climático e ignora la normativa europea; además, su seguridad sigue sin estar garantizada pese al ingente gasto de recursos públicos.

Casi 20 años después de la adjudicación de las obras, el megaproyecto hidráulico para convertir el embalse de Yesa en el mayor del Pirineo (pasando de 447 hectómetros cúbicos de capacidad a 1.079) sigue sin una fecha clara para su llenado. Entretanto, su presupuesto original se ha incrementado más de un 300 %, (de 113 a 460 millones de euros), debido a los graves problemas de seguridad y a la imposibilidad de detener el movimiento de las laderas que sostienen la presa.

Ante la falta de un análisis riguroso sobre su interés público superior y su viabilidad económica y ambiental, las principales organizaciones ambientales de ámbito estatal han elaborado el informe ‘Recrecimiento de Yesa: una apuesta por el pasado que olvida el futuro’, que evidencia las graves afecciones ambientales y sociales de la obra.

Con esta publicación, Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF España, junto a la Asociación Río Aragón, examinan la obra y sus consecuencias, bajo el prisma de la transición ecológica, la emergencia climática y la resiliencia de la economía. También ponen estos elementos con relación a su seguridad, la adaptación al cambio climático, y a las afecciones ambientales, económicas y sociales.

El informe demuestra que tanto el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico como el Gobierno de Aragón tienen sobrados argumentos para descartar el proyecto y no dar luz verde al llenado de la nueva presa.

En primer lugar, por sus graves afecciones ambientales, tanto aguas arriba y abajo del pantano de Yesa, como en las áreas de expansión del riego. El proyecto condena a una escasez hídrica perpetua a uno de los grandes ríos del Pirineo, al permitir que se pueda extraer hasta el 88 % del caudal total del río Aragón en Yesa. También desatiende las obligaciones de la Directiva Marco del Agua y de la Directiva Hábitats, ya que afecta gravemente a uno de los últimos hábitats del visón europeo. Esta especie ha sido declarada por el Ministerio “en situación crítica” de extinción, y la recuperación de sus poblaciones tiene consideración de “interés general” en la normativa vigente.

Asimismo, las organizaciones ecologistas apuntan que, aguas arriba, este proyecto ha llevado a la reducción de algunos espacios protegidos por la UE, como son las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y los Lugares de Interés Comunitario (LIC) de la Red Natura 2000 realizadas por el Gobierno de Aragón.

El informe señala al proyecto como “la antítesis de la adaptación al cambio climático”, pues va asociado al incremento de la oferta de un recurso escaso y a la expansión de los cultivos de regadío en las Bardenas Reales, lugar poco propicio por ser una de las zonas más áridas de España. A la par, las organizaciones apuntan que la transformación de cultivos de secano en regadío serán la puntilla sobre el serio declive poblacional que sufren las aves propias de los ecosistemas esteparios, y supondrá una grave pérdida de biodiversidad y de calidad de los hábitats agrarios.

El recrecimiento de la presa es ineficiente por las sequías cada vez más frecuentes, prolongadas y extremas. Además, las estimaciones científicas apuntan a que en un futuro cercano no habrá agua suficiente para llenar el embalse recrecido. Las estimaciones de reducción son de cerca del 30 % en las entradas de caudales de aquí a 2050, por lo que quedaría sobredimensionado, según un estudio del Instituto Pirenaico de Ecología.

Se trata, en definitiva, de un proyecto nacido en los años ochenta bajo una política agraria que alimentaba una demanda de agua sin límites y que hoy no tiene cabida en la transición ecológica de la política de aguas.

En cuanto a la seguridad, las organizaciones ambientales recuerdan que diversos estudios evidencian las graves incertidumbres sobre la seguridad del proyecto. Según un modelo de simulación de profesores de la Universidad de Zaragoza, en caso de deslizamiento masivo de las laderas del embalse (que siguen en movimiento) solo habría 30 minutos para evacuar la localidad de Sangüesa antes del paso del “tsunami” que provocaría una hipotética la ruptura de la presa. Sus efectos llegarían hasta barrios de Zaragoza, a más de 100 kilómetros de distancia.

Para las organizaciones ecologistas, el recrecimiento de Yesa es un obstáculo para la transición ecológica y la lucha contra la despoblación, ya que lastraría las oportunidades de los pueblos de la zona que basan su economía en el turismo, la cultura y la naturaleza.

Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF España, junto a la Asociación Río Aragón, han enviado su informe al Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, a la Confederación Hidrográfica del Ebro y al Gobierno de Aragón. Con el envío solicitan que las obras de recrecimiento se descarten de forma definitiva; se establezca una moratoria al aumento y expansión de los regadíos en las Bardenas; se apueste por soluciones respetuosas con el medioambiente y los objetivos de la Directiva Marco del Agua; y se reconozcan por completo los valores ambientales mediante la ampliación de la Red Natura 2000 que protege el río Aragón aguas arriba y abajo del embalse de Yesa.

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