¿Es sostenible el sistema de recogida neumática de residuos?

Juan del Barrio

Miembro de la Compañía de las Tres Erres

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La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona gestiona el sistema de recogida neumática de residuos en la ciudad. Este servicio se concentra en el Casco Antiguo y en los barrios de Lezkairu, Entremutilvas y Erripagaina. Asimismo, está prevista su ampliación al Paseo Sarasate dentro de las obras de renovación de este espacio.

La gestión de los residuos urbanos supone un coste cada vez mayor para la ciudadanía. La elección entre uno u otro sistema tiene consecuencias directas, tanto en el coste que asumimos los vecinos en un contexto de crisis social y de aumento de los precios de la energía, como en el impacto ambiental del servicio.

Según los datos de un análisis comparativo incluido en un estudio de viabilidad de ambos sistemas, realizado en una ciudad cercana y de características similares a Iruñea, se desprenden las siguientes conclusiones:

CONSUMO ENERGÉTICO: En este apartado se analizan los kilovatios hora (kWh), así como los litros de gasóleo o gasolina y los metros cúbicos (m³) de gas natural consumidos por cada sistema de recogida. Los resultados del estudio muestran que el consumo energético por tonelada de residuo recogido es 2,95 veces mayor en el sistema de recogida neumática que en el sistema basado en contenedores.

EMISIONES DE GASES DE EFECTO INVERNADERO: Para evaluar este aspecto se calcularon las toneladas de CO2₂emitidas a la atmósfera por cada tonelada de residuo urbano recogido. En el cálculo se tuvieron en cuenta tanto el consumo de carburantes de los camiones de recogida, como las emisiones derivadas de la producción de la electricidad utilizada por el sistema. El resultado indicaba que las emisiones son 5,2 veces superiores en la recogida neumática, en comparación con el sistema de contenedores.

COSTES DE INVERSIÓN EN INFRAESTRUCTURA (vida útil estimada de 30 años): El análisis de los valores absolutos revela que la inversión necesaria para implantar el sistema de recogida neumática es 11 veces mayor que la requerida para el sistema de recogida mediante contenedores. Esta diferencia se debe principalmente a la construcción de la red subterránea de tuberías, las centrales de aspiración y el resto de infraestructuras técnicas necesarias para su funcionamiento.

Un estudio de 2017 realizado en la Universidad Politécnica de Madrid – Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales afirmaba que: “Los resultados indican que reemplazar el sistema contenerizado por la recogida neumática aumenta los impactos ambientales, siendo especialmente relevante el incremento respecto al Cambio Climático (29%) debido al gran consumo eléctrico de este sistema.

En otro estudio comparativo realizado por la Compañía de las Tres Erres en 2016, centrado en el Casco Antiguo de Iruñea, se obtuvieron los siguientes resultados teniendo en cuenta el conjunto de factores que intervienen en la gestión de los residuos: Coste global del servicio (recogida y tratamiento) en la Comarca de Pamplona: 224,56 €/tonelada. Coste de la recogida neumática en el Casco Antiguo: 475,55 €/tonelada. Es decir, el coste asociado al sistema neumático resultaba más del doble que el coste medio del servicio en el conjunto de la Comarca.

Además de los aspectos económicos y ambientales, existen otros factores que también deben ser valorados. El sistema de recogida neumática presenta algunas ventajas desde el punto de vista urbano: resulta más integrado en el paisaje de la ciudad, genera menos olores y ruidos, facilita el acceso de los usuarios a los puntos de vertido, ocupa menos espacio en la vía pública y, por tanto, provoca menores afecciones al tráfico de vehículos y a las plazas de aparcamiento.

Sin embargo, también presenta algunos inconvenientes relevantes. Se trata de un sistema muy dependiente de tecnologías complejas, con necesidades de mantenimiento que pueden afectar al funcionamiento de toda la red. Además, pueden producirse atascos en la circulación de los residuos, lo que obliga a realizar labores periódicas de limpieza y mantenimiento. También existen problemas asociados a la erosión y corrosión de las tuberías. A todo ello se suma que el sistema no permite recoger residuos de gran volumen y que, en determinadas circunstancias, requiere el desmontaje temporal de los buzones, como ocurre durante las fiestas de San Fermín en el Casco Antiguo.

Por el contrario, el sistema de recogida mediante contenedores se caracteriza por ser más sencillo y flexible, tanto desde el punto de vista técnico, como en su adaptación a las diferentes normativas presentes y futuras sobre gestión de residuos. Un ejemplo de ello es la próxima implantación del Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), que previsiblemente reducirá el volumen de determinados envases en el circuito de residuos urbanos. Este cambio disminuirá el uso del sistema neumático, mientras que sus costes fijos de mantenimiento seguirían siendo elevados.

Si se pretende que el coste del sistema de recogida de residuos sea lo más equitativo posible, conviene recordar que el servicio lo financian todos los vecinos, independientemente de que se utilice el sistema de contenedores o el de recogida neumática. Sin embargo, en algunos barrios de nueva construcción, los propietarios tuvieron que asumir dentro de los costes de urbanización, la instalación del sistema neumático, lo que repercutió en el precio final de sus viviendas. Además, también tuvieron que aceptar la instalación de los buzones en espacios privados de las comunidades, a diferencia de los contenedores tradicionales que se ubican en la vía pública.

Otro aspecto a considerar es la futura implantación del pago por generación de residuos; un sistema que previsiblemente deberá incorporarse a la gestión de los residuos urbanos. En varios países con mayor preocupación por cumplir con el principio de “quien contamina paga”,la recogida mediante contenedores ya utiliza tarjetas digitales o sistemas de identificación que permiten registrar los residuos depositados por cada usuario y ajustar la tasa a la cantidad generada. En cambio, en el sistema de recogida neumática, por el momento no es posible aplicar este modelo, lo que provoca no se pueda bonificar a las personas que depositan regularmente sus residuos, una medida indispensable para avanzar en fiscalidad verde.

La elección del sistema de recogida de residuos no es solo una decisión técnica, sino también económica, ambiental y social. Por ello, la MCP debería explicar con claridad los criterios utilizados para implantar cada modelo. Antes de extender la recogida neumática a nuevas zonas, parece razonable analizar con rigor sus costes, consumo energético, emisiones de CO2 y capacidad de adaptación a futuras normativas, para garantizar decisiones acordes con el interés general y la sostenibilidad.

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