Sarbil o el paisaje que nos mueve

En agosto del año pasado al ayuntamiento de Jaca se le ocurrió la feliz idea de montar “Oroel Park”, un parque de atracciones en el parador de Oroel. Dos meses después, en octubre, el proyecto fué paralizado por la presión popular. El ayuntamiento de PP, VOX, Aragoneses y PAR se vió forzado a realizar una consulta ciudadana en la que ganó el “no” a Oroel Park con un 74%. Mi paisaje emocional y mi vínculo con Oroel, al igual que el de mi padre, no era solamente mío. En realidad nunca lo fue. Es un paisaje que forma parte de nuestra historia y de nuestra identidad colectiva. Por eso para un jaqués es inadmisible que transformen nuestro paisaje, aunque el impacto ecológico en términos objetivos no sea tan grave. Modificarlo, turistificarlo y mercantilizarlo es un atentado contra lo que somos.

Anchel Reyes Garreta

Sociólogo

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Hace unas semanas tuve la oportunidad de compartir las luchas y experiencias del Movimiento Por la Dignidad de la Montaña aragonés (@pirineodigno) con la buena chent de Sarbil Bizirik. Este tipo de encuentros siempre son interesantes porque nos permiten comprender al semejante, aprender de su realidad y apoyarnos mutuamente. Mi sensación es que lo que más daño está haciendo a la población de Etxauri y redolada del proyecto de 62 hectáreas de placas fotovoltaicas es el cambio irremediable que va a suponer en el paisaje. Quizás puede parecer una mera cuestión estética, pero va mucho más allá.
Yo soy de Jaca. Toda mi vida he asociado Jaca con el Monte Oroel. Desde chicorrón iba con mis padres y mis amigos al parador a comer, a jugar por los alrededores o a subir a la cruz, en la que he estado decenas de veces. Desde todos los rincones de Jaca Oroel nos guarda como una montaña sagrada. Peña Oroel forma parte de mí y de mis recuerdos. La devoción de los jaqueses por este monte llega hasta el punto de ser un elemento decisivo a la hora de comprar una casa. La única condición que le puso mi padre a mi madre para comprar la casa familiar era que tuviera buenas vistas a Oroel.
En agosto del año pasado al ayuntamiento de Jaca se le ocurrió la feliz idea de montar “Oroel Park”, un parque de atracciones en el parador de Oroel. Dos meses después, en octubre, el proyecto fué paralizado por la presión popular. El ayuntamiento de PP, VOX, Aragoneses y PAR se vió forzado a realizar una consulta ciudadana en la que ganó el “no” a Oroel Park con un 74%. Mi paisaje emocional y mi vínculo con Oroel, al igual que el de mi padre, no era solamente mío. En realidad nunca lo fue. Es un paisaje que forma parte de nuestra historia y de nuestra identidad colectiva. Por eso para un jaqués es inadmisible que transformen nuestro paisaje, aunque el impacto ecológico en términos objetivos no sea tan grave. Modificarlo, turistificarlo y mercantilizarlo es un atentado contra lo que somos.
Imagino lo que es haberte criado a la sombra de Sarbil, tener todos los recuerdos de tu vida, tus experiencias con la familia y la cuadrilla con ese paisaje de fondo y entiendo perfectamente el sentimiento que mueve a las gentes de Sarbil Bizirik para defenderlo. Nadie se opone a las energías renovables, pero ¿tienen que ser impuestas a cualquier precio?, ¿tiene que pagar siempre el medio rural “el pato” de la enorme demanda energética de las ciudades?, ¿a alguien se le ocurriría un proyecto similar en el monte Ezkaba?.
Nuestro paisaje emocional, nuestros pueblos, nuestra historia y nuestra identidad tienen valor. Es irracional no plantear una alternativa a un proyecto que ha tocado un elemento sensible para una parte fundamental de la gente de la zona y que está
creando división. Por ello es necesario parar, protestar y reflexionar. Gobierne quién gobierne.
Pd. relacionado con este tema no puedo dejar de recomendar el artículo “la herencia del paisaje” de mi amiga Vega Latorre, publicado originalmente en Arainfo!. Y de paso, reconocer la lucha titánica en defensa del territorio que está llevando a cabo la Plataforma a favor de los Paisajes de Teruel.

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