Mujeres cristianas se rebelan contra las estructuras eclesiásticas y exigen voz y voto

Más de medio centenar de mujeres protagonizaron ayer domingo en la Catedral de Iruñea la primera movilización de la "Revuelta en la Iglesia" en Nafarroa. Bajo el lema “Este es mi cuerpo”, el movimiento denunció los arquetipos de "o somos santas o somos pecadoras" que la institución impone a las mujeres. Con ocasión del Día Internacional de la Mujer, han unido sus voces a las de mujeres de todo el Estado para exigir respeto e igualdad en el mundo y también en la iglesia.

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Algo más de 50 mujeres participaron ayer en la concentración celebrada en la Catedral de Iruñea en la que fue la primera movilización en Nafarroa de la denominada “Revuelta de Mujeres en la Iglesia” bajo el lema “Este es mi cuerpo” para reclamar “el fin de la invisibilización femenina y una reforma profunda de las estructuras eclesiales”.

Las concentradas realizaron una performance simbólica representado los dos arquetipos en los que la Iglesia ha encasillado históricamente a las mujeres: la Virgen María (modelo de sumisión y complacencia) y Eva (símbolo de la culpa y la desobediencia). A través de esta acción visual, la Revuelta denuncia “el control ejercido sobre los cuerpos y las vidas de las mujeres, reivindicando su derecho a la diversidad y a una plena humanidad sin tutelas patriarcales”.

“Durante siglos se nos ha obligado a habitar estos dos únicos imaginarios: o vírgenes y santas, o pecadoras y culpables”, dijeron desde el movimiento durante la lectura del manifiesto. “La performance de hoy busca sacudir conciencias y evidenciar cómo el patriarcado clerical asfixia nuestras identidades, negándonos una participación real en la toma de decisiones”.

Revuelta de Mujeres en la Iglesia denuncia que, a pesar de ser “el corazón y las manos” de la comunidad cristiana, las mujeres siguen excluidas del voto y de los espacios de liderazgo. Desde la organización se mostraban contentas destacando la asistencia de mujeres de diversas edades y de “hombres cómplices” a la movilización. Bajo la consigna “hasta que la igualdad se haga costumbre”, el movimiento asegura que esta jornada marca el inicio de un camino de transformación en la Iglesia navarra.

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