Sesma: lo que está en juego y por qué importa
Plataforma Comarcal Tierra Estella Stop biometano
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Hoy día 31 de enero, a las 18:00 horas, la Plataforma Stop Biometano de Sesma ha
convocado una reunión informativa abierta a toda la ciudadanía. No se trata de un acto
político ni de una convocatoria de protesta. Es, sencillamente, un ejercicio de
responsabilidad cívica: explicar con datos, documentos oficiales y un lenguaje comprensible
cuáles son las afecciones reales que la planta de biometano proyectada puede tener sobre
Sesma y su entorno más inmediato.
Desde la Coordinadora de Plataformas, queremos manifestar de forma expresa nuestro
pleno apoyo a la Plataforma de Sesma, que, de manera altruista, desinteresada y con un
enorme esfuerzo personal, está haciendo todo lo que está en su mano para que la población
disponga de información rigurosa.
Informar no es alarmar. Informar es poner sobre la mesa los elementos necesarios para que
cada vecina y cada vecino pueda formarse su propio criterio. Solo desde el conocimiento
pueden tomarse decisiones libres y conscientes, coincidan estas o no con las posiciones de
la Coordinadora o de la propia Plataforma.
Conviene comenzar por un dato esencial, raramente explicado con claridad. En el proceso
de obtención de biometano a partir de purines, estiércoles y otros productos a los que luego
nos referiremos, solo se pierde aproximadamente un 20 % de la materia original. El 80 %
restante no desaparece: se transforma en lo que se denomina digestato, un material que
debe ser gestionado y aplicado en parcelas agrícolas. Y esas parcelas, según la propia
documentación presentada por la empresa promotora y aceptada por el Gobierno de
Navarra, se encuentran íntegramente en el término municipal de Sesma.
No hablamos de unas pocas fincas aisladas. Hablamos de parcelas situadas en parajes
como Tras las Viñas, Partisierra, Peñuelas, El Valle, El Mielero, Las Cruces, La Dehesa, El
Cogullo, La Somada, San Julián, Valbuenas, Zanca, La Balsa de Medio, La Cuesta o El
Juncarillo. Es decir, campos que rodean Sesma por todos los lados, configurando un
auténtico cinturón de aplicación del digestato en torno al núcleo urbano. Es decir: un
cinturón de purines alrededor de la localidad.
Este hecho, por sí solo, debería ser suficiente para promover un debate público informado y
sereno.
Pero hay una segunda cuestión de enorme relevancia. El digestato que se pretende aplicar
en estos campos contiene una proporción nada desdeñable de subproductos animales no
destinados al consumo humano (SANDACH). Esta circunstancia, al margen de su encaje
formal en la normativa vigente, plantea dudas razonables tanto desde el punto de vista
agronómico como desde la perspectiva reputacional y de percepción del consumidor.
Navarra ha construido durante décadas una agricultura reconocida por su calidad, por el
cuidado del suelo y por la confianza que genera en los mercados. De hecho, en Sesma son
muchos los agricultores que están invirtiendo en nogales, almendros, pistachos, viñedo, etc.
Bien: la utilización de fertilizantes de origen industrial, procedentes del tratamiento masivo
de residuos de naturaleza animal, introduce un elemento cualitativamente distinto respecto
de los insumos tradicionalmente asociados a producciones agrícolas de calidad
diferenciada.
Y ya no se trata únicamente de la elevada carga nitrogenada, del fósforo en formas
fácilmente asimilables o del riesgo de acumulación progresiva de nutrientes y sales, con
efectos adversos sobre la estructura y el equilibrio químico y biológico del suelo.
Se trata también de la compatibilidad de estas prácticas con modelos productivos orientados
a la estabilidad, la calidad y la preservación de características organolépticas específicas, y
con la percepción del consumidor final.
Las producciones agrícolas de Sesma, si se orientan a la calidad, deben tener en cuenta
que un número creciente de personas consumidoras apuestan por el producto de cercanía y
se encentran especialmente sensibilizadas con el uso de productos animales. Parece
evidente que muchas de estas personas podrían dejar de consumir un producto si
conocieran que las parcelas han sido tratadas con fertilizantes derivados de residuos
animales SANDACH. No es una hipótesis alarmista, sino una realidad cada vez más
presente en los mercados agroalimentarios.
Por todo ello, la reunión del 31 de enero no busca imponer una visión determinada, sino
compartir información y generar debate. Porque solo desde la transparencia puede
construirse una opinión pública madura. Y porque Sesma tiene derecho a decidir su futuro
con todos los elementos sobre la mesa.
La información nos hace libres. Y en Sesma, hoy más que nunca, informarse es un acto de
responsabilidad colectiva.
